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10 de Abril – Enojo

Publicado el 10 Abril 2017 | Imprimir Imprimir



“El hombre iracundo, provoca contiendas, el furioso, a menudo peca.” Proverbios 29:22 (NVI)

Enojo

La Biblia es el conjunto de consejos más sabios que haya escrito sobre la tierra. Pero no siempre lo que la Biblia dice, es fácil de escuchar. A veces la recomendación es un tanto dura, como en este caso.

El que se enoja seguido (por la razón que sea) generalmente tiende a provocar peleas. El tema del enojo es muy subjetivo, porque cuando uno es quien se enoja, siempre hay razones valederas para hacerlo.

Uno siempre se autojustifica cuando actúa enojado. Siempre la culpa es del otro por hacernos enojar. Y si en medio de la disputa, uno insulta o agrede, la culpa es del otro porque me provocó.

Pero cuando el otro es quien se enoja, entonces es digno de juicio, y censuramos su pésima actitud. Somos jueces implacables y justos al momento de señalar la mala actitud del otro.

Nunca usamos la misma vara para medir nuestra reacción y la reacción del otro. Pero en este versículo, el hombre sabio nos recuerda una gran verdad. El que se enoja seguido, el que pierde los estribos, el que se va de boca, no solo genera problemas, sino que además, está pecando.

Y es notable ver que no importa el motivo por el cual uno se enoja. Aunque sea un motivo muy válido, la reflexión es que, aquel que se enoja provoca problemas. Frente a la santidad de Dios, tu excusa es solo eso, una excusa. No tiene valor. Tu error nunca puede ser justificado por la falta del otro, porque Dios te va a juzgar a vos por tus actos y reacciones.

Dios te llama a hacer la paz, a poner quietud, a brindar tranquilidad. Nos dio el ministerio de la reconciliación y del amor. Y aunque sea muy difícil, nos pide que seamos cristianos pacificadores, que tengas la capacidad de poner paz en medio de las peleas, que puedas responder sin agredir cuando alguien te insulta.

No es que sea fácil, pero es necesario. En este mundo tan violento y difícil que nos toca vivir, debemos poner nuestra cuota de amor y de comprensión para limar asperezas. Debemos ser de ayuda y no de estorbo. Debemos crear en lugar de destruir, y ayudar en lugar de pelear.

El amor de Dios puede hacer milagros, incluso en tu vida.

REFLEXIÓN – El enojo es mal consejero, no lo escuches





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