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11 de Abril – Proceso

Publicado el 11 Abril 2017 | Imprimir Imprimir



“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” Filipenses 1:6 (NVI)

Proceso 

Este es un texto que me ayuda y alienta mucho pero a la vez me enfrenta a mi responsabilidad. En este mundo exitista, donde todo se mide por los rendimientos, los logros o lo que tengo en el bolsillo, Dios mantiene una óptica personal. Él no mira lo que mira el hombre, Dios mira el corazón.

Y nos garantiza la posibilidad de ser grandes hombres y mujeres de Dios; nos da el poder y las herramientas para lograrlo, nos da su compañía, su consejo, su apoyo, su instrucción.

Tenemos a nuestra disposición todo lo necesario para lograr este plan de Dios. Dice Pablo en Efesios 2 que “Somos salvos por medio de la fe, no por obras para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús  para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.

El plan de Dios es completo y honesto. Él nos salva del infierno y nos da la bienvenida a su familia, somos hijos de Dios. Y como hijos tenemos ciertos deberes que cumplir, no son solamente derechos los que obtenemos sino también algunas obligaciones.

Justamente para esto es que Dios quiere perfeccionarnos, para poder cumplir con estas responsabilidades que en Su Plan Perfecto, Él tiene para cada uno de nosotros. Es grandioso pensar que Dios trazó un plan de acción para cada uno, un plan que garantiza una vida satisfecha y de paz. Pero un plan del que podemos alejarnos.

Cada vez que actuamos contra Dios nos alejamos de ese programa divino de actividades. Y no es solo por lo que hacemos o por lo que no hacemos, es por lo que decimos, pensamos, sentimos y realizamos.

En cada decisión de la vida debe estar presente Dios, por más pequeña o insignificante que sea. Es una gran responsabilidad y una tarea difícil, pero tenemos de nuestro lado la ayuda de Dios. Él está dispuesto a darnos todo lo necesario para cumplir este plan.

Mejoremos cada día y esforcémonos en cambiar las cosas deficientes de nuestra vida para agradarle más y dejarlo satisfecho. Ese es el deseo de Dios para tu vida. ¡Qué sea también el tuyo!

REFLEXIÓN – La perfección es un proceso de vida.





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