1 de Mayo – Trabajador

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará.” Gálatas 6:
Trabajador
Hoy se celebra el día intencional de trabajo y hubo manifestaciones y actos en muchas partes del mundo. Para algunos fue un día de descanso, para otros fue un día de marchas y protestas. Pero hubo un mismo sentimiento. El celebrar el día del trabajador y reconocer el esfuerzo cotidiano que cada uno desarrolla en sus actividades cotidianas.
Entre las quejas que más se escuchan en este ambiente, la más habitual es la falta de reconocimiento al esfuerzo realizado. Por lo general, los gerentes esperan más de sus empleados directos y les hacen críticas sobre los trabajos realizados y los empleados sienten que están trabajando más de lo que deben, y que no se les reconoce en su sueldo tantas tareas realizadas.
Ambos tienen algo de verdad y el problema parece no tener solución permanente, porque los seres humanos somos muy propensos a quejarnos y a sobrevaluar nuestro trabajo. Nos cuesta mucho reconocer los errores, ni por lo general pensamos que hacemos más de lo que realmente realizamos.
Pero en el plano de Dios, estos problemas no suceden. Es cierto que muchas veces, pensamos que trabajamos mucho para Dios y que merecemos más de lo que recibimos. Sobre todo cuando pasamos por algún momento de dificultad. Es bastante comun pensar por ser los hijos del Rey, tendríamos que tener un muy buen pasar, sin sobresaltos.
Pero la realidad nos muestra que muchas veces, a pesar del esfuerzo y de la fidelidad a Dios, a pesar de los sacrificios realizados y del trabajo eficiente, a veces, los hijos de Dios tenemos que pasar por momentos difíciles y por pruebas que entristecen el alma. Y nos parece que no es una retribución justa para tanta dedicación. Pensamos que mereceríamos otra recompensa por tanto esfuerzo.
Pablo nos recuerda, que Dios no pierde detalle, que nada escapa a su atenta mirada. Dios es plena y totalmente conciente de todo tu trabajo y esfuerzo, de tu dedicación y preocupación y prometió que siempre va a recompensar. Si sembrás, vas a cosechar.
No hay esfuerzo que Dios no recompense, no hay situación que Dios no entienda, no hay carga que Dios no te ayude a llevar. En este día del trabajador, recuperá tu fuerza espiritual, no te cansés, porque Dios siempre recompensa.
REFLEXIÓN – Es Ley.

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