10 de junio – Confía

“Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se regocijará en tu salvación.” Salmo 13:5 (RVR)
Para que la operación que le hicimos a Juampi en sus piernas no fuera tan traumática se trabajó este tema con su psicóloga. Ella nos comentó la experiencia que vivió con mi hijo durante el proceso de concientización de esa nueva etapa que debía atravesar.
A Juampi le gusta mucho jugar al doctor, y desde este tipo de juego ella lo ayuda para aceptar la intervención quirúrgica. La psicóloga tiene amplia experiencia en este tipo de terapia, así que para que desempeñara ese rol en el juego, llevó a su hija para que el doctor Juampi la atendiera.
En tanto se desarrolla el juego, preocupada le pregunta: doctor ¿qué tiene mi hija?
Parálisis cerebral, responde el doctor Juampi con seguridad.
Uhg, esto es terrible, dice la madre angustiada.
No se preocupe, señora, responde el doctor. Su hija va a ser feliz. Sólo necesita que sus papis la amen mucho.
Cuando la profesional nos comentaba esto, me quebré. ¿Cómo puede un niño de 6 años tener esta concepción de la vida? ¿Cómo puede plantear una situación de felicidad con tantas contras? Y ella nos respondió: por la confianza que le generamos, Juampi puede enfrentar su futuro con seguridad y felicidad. Él deposita la confianza en sus padres, y sabe que el futuro está garantizado.
No pude menos que pensar en mi relación con Dios, tan desgastada y rutinaria, y sentí vergüenza al compararla con la claridad de pensamiento de mi hijo. Desearía poder tener con Dios la misma relación de confianza que él tiene conmigo para poder enfrentar con tanta seguridad y felicidad el futuro que hoy tanto me preocupa.
Por eso podía decir el salmista que su corazón se regocijaba en Dios. Porque confiaba en el amor incuestionable de su Padre Celestial sabiendo que sin importar las piedras que hubiera en el camino, el amor de Dios jamás permitiría ningún accidente.
¿Confiamos en Dios tanto como Juampi? Por algo Dios dijo que el reino de los cielos es de los niños: porque tienen la simpleza, la inocencia y la grandeza de confiar y creer sin temores ni dudas.
Dios hoy nos desafía a confiar en Él. Su misericordia no cambia, no caduca, no cesa. Él puede darte paz y felicidad para vivir tu futuro incierto. Dios es garantía.
REFLEXIÓN – Confiá en Dios. Es seguro.

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