10 de Noviembre – Ciegos


Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas porque diezmáis la menta, el anís y el comino y dejáis lo más importante de la ley: La justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer sin dejar de hacer aquello. Guías ciegos, que coláis el mosquito y tragáis el camello.” Mateo 23:23-24 (RVR)
Ciegos
Pocas veces se registran en la Biblia palabras tan duras del Señor Jesús. Cuando alguien que naturalmente es amable y gentil se enoja, la razón debe ser muy poderosa. El pueblo judío tenía la costumbre y obligación de diezmar de todo, pero los fariseos, porque eran muy religiosos, diezmaban también de estas especies, que era ridículo porque dicho diezmo sería insignificante.
Jesucristo no reclama el diezmo de lo insignificante, sino que aquellas personas que aparentaban tanta religiosidad cumpliendo al máximo las leyes que los hombres reglamentaban, eran los primeros en despreciar, marginar y envidiar al resto de la comunidad. Se olvidaban del amor, del respeto al prójimo y de la misericordia con el más necesitado.
Hoy se repite la historia. Vemos a muchos cristianos cumplir con todas las normas de Buena cristiandad, asistir a los cultos, tomar parte activa en los mismos y cumplir con las pautas que la sociedad religiosa impone, pero sus vidas están muy lejos de ser lo que Dios espera.
Piensan que por cumplir algunas reglas religiosas están justificados delante de Dios. La verdadera religión es justamente lo contrario. Es mostrar a Dios en cada acto de la vida, en cada pensamiento, en cada palabra, en cada gesto, no solo cuando tengo ganas o me siento de buen ánimo. A veces corremos el riesgo de juzgar al otro en sus actitudes y no miramos para adentro. Hoy es el mejor momento para revisar nuestra actitud y ver si justificamos acciones de amor no realizadas con legalismo. El reclamo de Jesucristo es para cada uno, no para los demás.
El planteo excelente de Jesús es que, justamente se puede y debe cumplir con las reglas establecidas y simultáneamente actuar y vivir con el amor que Dios espera que demostremos.
No vivir así es tan tonto como aquel que cuela el mosquito cuando va a tomar el te, pero se traga un camello sin darse cuenta.
REFLEXIÓN – La mejor regla para cumplir es el amor. El resto es consecuencia.

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