11 de Diciembre – Ocupado

Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio, según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.” 2 Corintios 4:1 (RVR)

Ocupado

El desánimo es un tema actual. Cada vez es más frecuente ver jóvenes, adolescentes y adultos deprimidos. Personas sin esperanza, desanimadas, sin ganas de continuar y sin fuerzas.

Se escuchan muchas teorías para solucionar este tema tan actual y tan cotidiano. Muchos esperan una solución mágica que los levante de sus camas y les dé la vitalidad que antes tenían. Muchos viven con pesar en el alma, sin expectativas, sin esperanza, cansados, y no encuentran solución al problema.

El problema de la depresión no es nuevo, es tan viejo como el hombre mismo. Es cierto que hay muchos motivos para estar deprimido. La falta de trabajo, la soledad, la tristeza, la incomprensión, los problemas económicos, alguna enfermedad, la muerte de algún ser querido, los fracasos, el éxito de otros, metas frustradas, un amigo que nos falla, el silencio, una adicción, no sentirse escuchado.

Hay muchos problemas reales que son como una piedra pesada atada al cuello y que si nos tiran al fondo del lago, por más esfuerzos que hagamos, no podremos evitar irnos para el fondo. Cansados de tanto esfuerzo inútil, nos damos por vencidos y nos dejamos caer. Uno se acostumbra a bajar los brazos.

Quizá hoy te sentís así, sin fuerzas, desanimado. Una vez más la Biblia tiene una respuesta. Pablo nos da la respuesta al interrogante de hoy. La solución para no desmayar, es simplemente mantenerse activo. Es fundamental estar ocupado, pero no haciendo cualquier cosa. Pablo superaba sus depresiones cumpliendo su ministerio. Aunque estaba triste y desanimado, y no tenía motivaciones ni ganas, él igual trabajaba para Dios.

Era mucho más fácil quedarse en la casa deprimido, pero Pablo dejaba los problemas de lado y actuaba. No era un inconsciente, era una persona que sabía dejar sus problemas en las manos más amorosas del mundo, y después de eso, se ponía en marcha. En lugar de quedarse anclado con su problema, Pablo avanzaba.

Esto requiere mucha dependencia de Dios en oración, y mucha comunión diaria. De allí sacaba Pablo la fuerza para levantarse y continuar.

El movimiento lo ayudaba a no desmayar. Es tiempo de levantar la mirada. Es tiempo de actuar. No te desanimes, hay que ocuparse.

REFLEXIÓN – Ocupado, no preocupado.

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