12 de Junio – Carga


Echa sobre Jehová tu carga y él te sustentará, no dejará caído para siempre al justo.” Salmos 55:22 (RVR)
Carga
Este fue el primer texto que usé para un devocional cuando recién comenzaba el ministerio, y aunque pasen los años, siempre tiene algo nuevo para enseñarme. En la antigüedad, había  una tortura muy cruel que se aplicaba a los presos que no querían confesar. Se los acostaba y se les ponía una tabla sobre el cuerpo a la que le agregaban peso hasta matarlos. Era una muerte muy lenta, no podían respirar, hasta que el peso les rompía las costillas y morían aplastados.
Quizás hoy te sientas así, con un problema que no te deja respirar, que te ahoga; sentís que no hay salida, no hay solución. Esa era la experiencia del salmista, estaba perseguido, lo querían matar, y se sentía solo y abandonado. Quizá estés enfermo, triste, deprimido o no tengas trabajo. David te propone hacer lo que hizo él. La idea es literalmente sacarte la mochila de piedras de tu espalda y dársela al Señor. Jesucristo mismo nos invita a ir a Él si estamos  cansados, y descansar.
No importa cuán grande sea tu carga, nada es demasiado grande para Dios. Él es Todopoderoso y Todo Amor, está siempre atento y cuidando de nosotros y espera que le pidamos para darnos Su Ayuda. Pero Dios no promete sacarnos el problema, ni una solución inmediata y según nuestro criterio. Él promete que no nos va a dejar caídos por el piso, y que nos va a dar ánimo y fuerza para soportar el mal momento, y la paz que sólo Él puede dar.
Si estás sufriendo, estas palabras te pueden sonar a consejo hueco, de alguien que nunca sufrió y no le pasa nada malo. Pero la Paz que Dios pone en el alma cuando estamos sufriendo, es una  realidad que solo aquel que la experimentó puede contarla, y no alcanzan las palabras para explicar cómo es. Simplemente, estás tranquilo.
Dios puede hacer cualquier cosa, nada es imposible para Él, pero tiene un plan. Quizá haga desaparecer tu problema o quizá tengas que vivir con él toda tu vida. Lo que es seguro, es que si estás cerca de Dios, no importa las circunstancias que te rodean, no importa lo terrible de la tormenta, no importa lo triste que te sientas, Dios va a estar contigo, y te va a sustentar.
REFLEXIÓN – Acerquémonos confiadamente al trono de la Gracia para encontrar oportuno socorro.

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