13 de Abril – Detenido

“Así María fue recluida fuera del campamento durante siete días. El pueblo no se puso en marcha hasta que Maria fuera readmitida.” Números 12:15
Detenido
El pueblo de Israel estaba caminando por el desierto comandado por Moisés. El hombre que era el intermediario entre Dios y el pueblo. Todos hacían lo que Moisés decía sin discutir, porque él traía la verdad de Dios. Eso le daba poder y autoridad. Y eso es algo que a todos les gusta. Aarón y María, los hermanos de Moisés también fueron seducidos por la dulzura del poder.
No podían comprender por que razón, Dios había elegido para comunicar su voluntad a su hermano menor. Ellos habían estado más tiempo con el pueblo y conocían sus necesidades y caprichos mucho mejor que su pequeño hermano que se había ausentado de la realidad cotidiana del pueblo durante cuarenta años.
Para colmo de males, tenía una esposa cusita, de raza negra, que no era del linaje de Jacob. Era una mala influencia para Moisés. Así que comenzaron a criticar y a murmurar de Moisés y a comentar por lo bajo cosas que no correspondían. No sabemos que fue lo que dijeron de su hermano, pero no serán cosas muy distintas a las que comentamos por lo bajo en la iglesia o en un café cuando nos juntamos con algunos amigos. Murmurar, es hablar por lo bajo. Es la consecuencia del celo y de la envidia.
Pero lo que es tan comun para nosotros, para Dios es un pecado terrible. Tanto que castigo a María con lepra y al pueblo con el estancamiento. Por culpa del pecado de María, el pueblo se quedó parado durante siete días.
El pecado tiene este defecto. Detiene. No te das cuenta cuando lo estás haciendo. En ese momento parece lógico y divertido. Pero el pecado siempre paga y paga mal. A la corta o a la larga, sufrimos las consecuencias. Y como le pasó al pueblo de Israel, nos detenemos. Perdemos tiempo, no progresamos, nos estancamos.
María nos enseña una gran verdad. Hoy tienes que elegir de qué manera vas a vivir. Pero tienes que recordar que siempre el pecado te detiene y te perjudica. Y el tiempo que perdés ya no se puede recuperar más. No pierdas tiempo, no retrocedas. Hoy Dios te ofrece vivir de tal manera que avancés y mejorés cada día
REFLEXIÓN – Dios te acelera, no te frenés.

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