13 de julio – Torre

“Torre inexpugnable es el nombre del Señor; a ella corren los justos y se ponen a salvo.” Proverbios 18:10 (NVI)
Siempre me encantaron las películas medievales, de caballeros y armaduras. Esas películas épicas de guerra y honor. Y en cada una de ellas, siempre aparecía una escena en la cual uno de los ejércitos tenía que tomar la fortaleza donde el enemigo se encontraba refugiado. Nunca entendí la estupidez de aquellos generales que lanzaban a su ejército contra las murallas enemigas.
La escena se repetía y podía verse constantemente lo mismo. Primero los arqueros disparando sus flechas para diezmar al contrario mientras las catapultas lanzaban con violencia sus proyectiles con fuego y piedra. Hasta que, finalmente, la infantería pertrechada con sus espadas, escudos y armaduras avanzaba contra las murallas donde tenían que apoyar unas endebles escaleras para subir y tratar de conquistar las torres.
Ya al llegar al pie de la muralla dejaban un tendal de muertos, y aquellos que lograban subir por las escaleras eran esperados con picas en las torres. O se agarraban para no caer y los asesinaban o se defendían con su espada y caían al vacío. La realidad era que resultaba casi imposible tomar una ciudad amurallada.
Pero para aquellos que estaban dentro de las torres, la situación se tornaba mucho más segura. También estaban en la batalla, también sentían la amenaza de las flechas y las catapultas, pero se encontraban mucho más protegidos. Su torre los defendía, la muralla era su escudo de piedra donde podían esconderse en caso de necesidad. Había peligro, pero corrían menos riesgos.
El autor del proverbio conocía esta realidad. También había tomado ciudades y había defendido murallas, y sabía que estar en la torre era muchísimo más seguro que luchar en el campo de batalla. Es desde su experiencia que pudo afirmar que Dios es una torre inexpugnable. Es una muralla que jamás será tomada. Es tu lugar seguro.
Para tus días de batallas y de estar rodeado de violencia, para tus momentos de zozobra cuando la duda y el temor aparecen, para cuando te sentís más amenazado y pensás que no vas a zafar, Dios es tu torre fuerte, Él es tu refugio ante las amenazas.
A veces cometemos la estupidez de bajarnos de la torre y tratar de pelear en el campo, donde no existe protección ni resguardo. Y la triste consecuencia, es que allí siempre resultamos gravemente heridos. Refugiate hoy y cada día en la seguridad garantizada de Dios. Él te defiende.
REFLEXIÓN – Dios es tu torre inexpugnable.

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