13 de Mayo – Vaso


Pero lo has hecho tú, un hombre como yo, mi compañero, mi mejor amigo, a quien me unía una bella amistad, con quien convivía en la casa de Dios.” Salmos 55:13-14 (NVI)
Vaso
Este salmo de David es una queja dolorosa por una traición impensada. Sufría amenazas de sus enemigos, miedos, intrigas y una necesidad muy fuerte de esconderse ante semejante agresión. Y en medio de tanto ataque David siente un golpe terrible. La traición no había venido por parte de un adversario. Eso hubiera sido predecible y más sencillo de asimilar.
La humillación y el insulto habían llegado de un amigo cercano de quien se esperaba consuelo y aliento, no un puñal por la espalda. Fruto de ese dolor tan grande, David escribe este poema que es a la vez un canto de esperanza.
Frente a la agresión era de esperarse que David tome venganza, busque satisfacer su honor e intente destruir a quien le falló de una manera tan grosera. Siendo el rey de Israel tenía la potestad para buscar un desagravio y liquidar a sus ex amigos. En una situación similar y teniendo el poder para hacerlo, ¿no te hubieras vengado?
Pero es acá donde David nos enseña y nos muestra por qué él era un hombre conforme al corazón de Dios. A pesar del terrible dolor que sentía, a pesar de lo difícil de la situación, David encomienda la causa al que juzga justamente, no toma venganza sino que descansa en Dios. Pero la tristeza por la falta del amigo seguía presente. Por eso es que decide contar el medio vaso lleno.
Este hombre ejemplar prefiere contar las cosas buenas que le estaban pasando en lugar de enfocarse únicamente en el dolor por la agresión de su ex amigo. Nosotros hacemos lo contrario. Nos centramos en el problema o en la agresión y solo rumiamos eso en lugar de pensar en las otras cosas que tenemos o disfrutamos. Nos convertimos en monotemáticos y absolutista.
David nos deja una gran enseñanza. Solo luego de entregarle a Dios el problema vamos a poder empezar a disfrutar de las cosas buenas que nos pasan, a pesar de las dificultades que tengamos. No todo es negro y oscuro, ni todo es tan limpio y radiante. El vaso de la vida no tiene una única bebida. A veces está medio lleno, otras medio vacío.
REFLEXIÓN – ¿Qué mitad estás viendo?

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