14 de Diciembre – Descansa

“Entonces Elías añadió: Yo soy el único que ha quedado de los profetas del Señor; en cambio, Baal cuenta con cuatrocientos cincuenta profetas.” 1 reyes 18:22

Descansa
Estaba leyendo en un libro, una de las razones por las cuales se explicaría por que Elías se deprimió luego de su triunfo en el monte Carmelo
Elías convoca al rey Acab y al pueblo para ver cual era el verdadero Dios, a través de Abdías, un siervo de Acab que era fiel a Dios. En el encuentro, Abdías le confiesa a Elías, que durante los tres años de sequía había estado alimentando a 100 profetas que había escondido en unas cuevas.
El encuentro estaba concretado. En la cumbre del monte Carmelo, se reunieron los profetas de Baal, el rey y toda su corte y el pueblo. Frente a tanta gente, Elías desafía al pueblo a demostrar su fidelidad a Dios y le pregunta quien respetaba a Dios. La respuesta fue el terrible silencio del pueblo. Elías estaba solo.
El profeta ora a Dios, cae fuego del cielo, degüella a los 400 profetas de Baal, ora por lluvia, y regresa corriendo a su casa y llega antes que el rey que venia en su carro. Al día siguiente, la reina Jezabel le envía una nota para avisarle que lo va a matar. Y Elías se escapa, se deprime y quiere morirse. ¿Por qué el hombre que se enfrentó solo contra todos y logró que caiga primero fuego y luego lluvia estaba tan deprimido?
Se sintió solo y estaba cansado. ¿Dónde estaban esos 100 profetas amigos de Abdías cuando él hizo la pregunta en el monte? Solo hubo silencio. Elías estaba físicamente agotado, mal dormido y muy cansado. Por eso se tiró debajo de un árbol deseando morir. Se sentía el único de los profetas fieles a Dios.
Es una mala combinación la soledad y el cansancio. Por eso Dios lo hizo descansar. Y mandó un ángel para que lo cuidara. Al rato, lo despertó suavemente para que coma algo. Había olor a pan recién horneado. Elías come y se vuelve a dormir. El ángel vuelve a despertarlo para que coma algo más y recupere sus fuerzas. No hubo reproche ni enjuiciamiento. Solo la mano dulce del ángel despertando al profeta enojado y deprimido.
Esa es la Gracia de Dios. Que te consuela, descansa y alimenta, cuando estas triste. Dios sigue actuando igual. Porque te ama.
REFLEXIÓN – No estás solo. Descansá en Dios.

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