14 de Mayo – Proceso

“Haz insensible el corazón de este pueblo, endurece sus oídos, y nubla sus ojos, no sea que vea con sus ojos, y oiga con sus oídos, y entienda con su corazón, y se arrepienta y sea curado.” Isaías 6:10 (RVR)
Mi trabajo, entre otras cosas, consiste en estudiar un proceso que se desarrolla en una empresa cliente, entender cómo funciona, analizar cómo lo están llevando a cabo y detectar qué posibilidades de mejora pueden aplicarse para hacerlo más eficiente. Sólo comprendiendo perfectamente cómo se desarrolla este proceso y conociendo en detalle cada paso, se puede proponer una modificación para optimizarlo. El gran secreto es aprender rápido el objetivo de la compañía y averiguar cómo espera lograrlo.
Existen cientos de pedidos en la Biblia, que quedaron registrados para nuestra enseñanza. De todos ellos, este es singular. El pedido que se hizo para que Dios insensibilizara el corazón de su pueblo. Y se hizo sabiendo el proceso negativo que dicha situación desencadenaría por la relación que existe entre causa y efecto.
El proceso destructivo del ser humano comienza con la insensibilidad del corazón, cuando no le afecta ofender a Dios. Es la consecuencia de alejarse de Él. No es inmediato, no es instantáneo, es un proceso que toma su tiempo. El diablo sabe mucho de esto. Va limando paulatinamente los cimientos de la vida para alejarnos muy de a poco de la presencia diaria de Dios. Así, no nos damos cuenta de ello hasta que ya es demasiado tarde.
Pecado tras pecado, falta de oración, falta de lectura de la Biblia, falta de comunión, socavan el temor a Dios y el respeto por sus mandamientos. Y una vez que el corazón está insensible, se endurecen los oídos. No queremos escuchar. Nos ofende que quieran tratarnos de pecadores, nos justificamos de cada acusación, no queremos oír.
Y cuando no oímos, se nos nubla la vista y nos equivocamos más de camino. Lejos de Dios, y sordos a sus consejos, la vista se pone borrosa y no podemos distinguir lo bueno de lo malo. Nos perdemos por los atajos de la vida, nos alejamos más de Dios. Entramos en un camino autodestructivo.
¿Dónde estás vos ahora? Dios quiere que reviertas el proceso. Desea que limpies tus ojos para poder ver bien por donde caminás, que puedas abrir tus oídos para poder escuchar bien los consejos divinos, y que finalmente sensibilices tu corazón frente a la persona de Dios, para acercarte con gusto a Su Presencia. Arrepentite.
REFLEXIÓN – Revertí el proceso.

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