15 de Diciembre – Aflojar

“Hermanos, no se cansen de hacer el bien.” 2 Tesalonicenses 3:13

Aflojar
Mientras que en el norte las personas se mueren de frío por la hola polar, acá en Argentina el calor se hace insoportable. Cuesta dormir de noche, estas todo el día transpirado, no alcanzan los ventiladores. Y estas siempre cansado.
Parece que el calor te tira. No dan ganas de hacer nada. Solo estar abajo del ventilador o en alguna pileta. Es como si el calor evaporara las fuerzas, así como evapora el agua.
Todo cuesta el doble, mucho más los trabajos físicos. Estar en una oficina es bastante llevadero, pero tener que estar en la calle caminando, o haciendo fuerza se hace muy complicado. Nos cansamos más rápido.
Pablo sabía muy bien de este efecto del cansancio. Aunque no haga calor, aunque no haga frío, aunque todo este bien, los seres humanos somos cómodos. Esta dentro de nuestra naturaleza egoísta y facilista.
Solo buscamos el placer propio. Si algo me satisface, lo hago y si no me gusta, lo dejo de lado. Ponemos excusas, siempre ponemos excusas, que no pude, que el calor, que esto, que aquello. Pero al final, nos salimos con la nuestra. Nos cansamos y dejamos las cosas a medio hacer.
Pablo sabia de nuestra inconstancia, y por eso nos recuerda que no debemos cansarnos de hacer el bien. Aunque nadie más lo haga, aunque nadie nos agradezca, aunque nos traten mal y nos paguen peor por lo que hacemos, aunque seamos los únicos, aunque parezcamos tontos, Dios nos manda a hacer el bien.
Hacer el bien, no es solamente salir de misionero al África para predicar el evangelio. Es dar el asiento en el tren, es ser gentil, es agradecer y pedir por favor, es llegar temprano, es cumplir con el trabajo, es dar un abrazo, es llamar por teléfono al amigo, es ayudar a lavar los platos, es darle un caramelo a la novia, es acordarse del cumpleaños del otro, es compartir las galletitas, es hablar bien, es ser buen estudiante, es ser generoso, es escuchar al otro cuando esta angustiado, es preocuparse por la cara triste del otro, es ser sensible, es hacer la cama, es ser fiel, es dar un beso, es decir: te quiero, es obedecer a Dios aunque nadie lo haga.
Y todo esto, y mucho mas, no cuando tenemos ganas o estamos inspirados, sino todos los días. No te canses de hacer el bien. Dios te lo pide.
REFLEXIÓN – Ponele ganas al cansancio.

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