15 de junio – Absoluto

“Dejaron allí sus dioses, y David dijo que los quemaran.” 1 Crónicas 14:12 (RVR)
Cuando Hernán Cortés se preparaba para conquistar México, le dijo a su gente que quemara los barcos para que nadie se echara atrás. Si quemaban sus barcos, no habría manera de que volvieran a España. Quedaban anclados en la tierra por conquistar hasta que viniera la nueva flota en 12 meses. No había escapatoria posible. Era una decisión terminal.
En la vida cristiana, también tenemos que tomar medidas drásticas para agradar al Señor. Jamás Dios compartió su Señorío con nadie. Y fue constante el reclamo al pueblo de Israel, ya desde el tiempo de los jueces, por este tema. Muchos años después de eso, los israelitas, seguían manteniendo sus dioses de madera y piedra.
Y David decidió cortar por lo sano. Esta acción ejemplar, de solamente adorar y consultar a Dios, le valió a David el éxito deseado. David venció, porque fue obediente a Dios.
Hoy nadie tiene dioses de madera en su casa. Estamos habituados a hablar de un Único Dios Verdadero. Pero muchas veces, actuamos igual que los israelitas. Y aunque no tengamos una estatua a la cual pedirle, existen muchas cosas que ocupan el lugar de Dios.
Porque al fin y al cabo, la idolatría es simplemente eso: que cualquier otra cosa ocupe el lugar que le corresponde a Dios. Si Dios no es lo primero y lo más importante en nuestra vida, si existen algunas cosas por las que Dios queda postergado, estamos cometiendo el mismo grave error que los israelitas.
Pueden ser cosas muy importantes, o muy sanas y loables, como el estudio, la familia, los amigos, la diversión, el deporte, la lectura, internet, el trabajo, el ocio, el auto, la novia. La lista puede ser interminable, y cada uno sabe bien a qué le está otorgando prioridad.
Debemos tratar de reconocer qué cosas son las que desplazan a Dios del primer lugar en nuestra vida. Sin excusas, sin justificaciones. Si en lugar de ir a la reunión de oración, a media semana preferís quedarte en tu casa porque estás cansado o porque te aburre, estás desplazando a Dios.
Hoy es tiempo de tomar decisiones terminantes. Dios te exige que cruces la línea, que dejes de fluctuar entre dos pensamientos. Dios te llama hoy a quemar tus ídolos. Él merece el primer lugar.
REFLEXIÓN — Para Dios o es todo, o es nada.

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