16 de abril – Tiburón

“Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras.” Hebreos 10:24 (NVI)
Es más que interesante la historia de los embriones de tiburón. Todos concuerdan en que es el pez más violento y agresivo que se conoce, pero muy pocos pueden explicar la razón de esta conducta. Dicen los estudiosos que la hembra es fecundada por varios machos, por lo que alberga en su vientre múltiples embriones de tiburón. Durante la gestación, la placenta materna no genera suficiente alimento para todos los embriones, por lo que, en el vientre de la madre, estos se devoran unos a otros en su afán por sobrevivir.
ólo dos, de los múltiples embriones fecundados, nacen finalmente. Y apenas nacen, ya tienen la cultura agresiva y violenta con la que fueron gestados para poder sobrevivir. Los únicos que nacen son los dos más fuertes y despiadados. Y una vez en el agua, siguen repitiendo lo que aprendieron en el vientre materno. Nacen entrenados para pelear, matar y destruir. Su entorno violento los condiciona para que sean más violentos.
El síndrome del embrión de tiburón. Lamentablemente, este síndrome se repite constantemente entre los seres humanos. Cada cárcel es hoy una escuela para criminales más violentos. Adentro, el entorno agresivo genera delincuentes más peligrosos. Nuestras amistades hacen lo mismo. Su influencia en temas como el alcohol, el cigarrillo, el sexo libre, los abusos, las drogas, la falta de respeto y otros temas, es nefasta. Los colegios son actualmente una escuela de malas prácticas.
Frente a esta realidad tan desdichada, sólo la iglesia de Dios tiene poder para modificar el entorno negativo en un ambiente divinamente sano. Únicamente Dios con Su gracia puede transformar nuestro espíritu violento y agresivo en un carácter como el de Jesucristo. Y es dentro de la iglesia donde este cambio se debe manifestar con mayor nitidez.
Es imposible cambiar al mundo si primero no cambia el entorno. Y es imposible cambiar al entorno si primero no cambias vos. Es tiempo de revertir esta tendencia tan funesta. Empezá a comportarte vos en conformidad con la gracia divina, viví opuesto a las tendencias de esta sociedad, evitá dejarte influenciar por las conductas negativas y agresivas de otros. Hoy Dios te llama a ser como Él. A mostrar amor y a generar buenas obras. A alentar e influir en otros a que hagan lo mismo. Es aplicar el síndrome del tiburón, pero en sentido inverso. Influenciá en otros positivamente, mostrando la gracia de Dios.
REFLEXIÓN – Sos el tiburón de Dios. No seas mojarrita.

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