16 de Marzo – Renovación

“Y os habéis vestido del nuevo, el cual se renueva para un pleno conocimiento, conforme a la imagen de aquel que lo creó.” Colosenses 3:10
Renovación
Desde fines de la Edad Media hasta ahora, el hombre ha levantado aires de renovación en todos los cambios. Desde entonces, el ser humano ha despertado a cambiar su realidad y cada cambio es una lucha y una renovación comienza con la inquietud de una persona que se da cuenta que algo no funciona del todo bien y necesita ser cambiado.
La revolución francesa, la revolución industrial, los sindicatos, el voto femenino, la liberación de estados dominados por potencias, entre otras fueron cambios históricos que comenzaron de esa manera.
Pablo nos invita a una renovación que también debe surgir de la necesidad de modificar algo que no funciona bien y que puede ser mejorado. Su mayor preocupación era tratar de mostrar la imperiosa necesidad de un cambio interior, para que se manifieste en las actitudes y gestos cotidianos.
Por eso les dice a los colosenses que el hombre espiritual, que nace cuando creemos en Cristo como Salvador, debe sufrir constantes y permanentes modificaciones. En un plan continuo de mejoras, el cristiano debe ir renovando su ser, para estar cada vez más cerca el ideal que es Jesucristo mismo.
En la mente de Dios, debería resultar obvio tratar de hacerlo cada día, pero la insistencia de Pablo en el tema, nos muestra que tanto en aquellos días, como ahora, somos bastante testarudos para cambiar, y solo aplicamos esa renovación a los aspectos que más cómodo nos vengan. Para los demás temas, preferimos hacer un silencio cómplice.
¿Estás cerca del ideal de Dios, de conocer plenamente a Cristo para poder imitarlo en cada acto de tu vida cotidiana? ¿Cuán lejos estás de ese ideal? ¿Cuántas veces al día le fallás a Dios al elegir mal y al pecar? Eso es lo que Pablo nos pide que renovemos y lo que Dios espera que hagamos a conciencia.
Él sabe lo difícil que es ir contra la corriente, lo complicado de las presiones de tu entorno, las tentaciones que cada vez son más fuertes y atractivas, que parece una pelea sin sentido, que todos actúan mal y no les interesa obedecer los principios divinos. Sin embargo, Dios te pide a vos y me pide a mí, que nos renovemos cada día.
REFLEXIÓN – Empezá hoy y no pares.

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