16 de octubre – Mejor

“Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.” Apocalipsis 21:4 (NVI)
Estuvimos unos días en Bariloche, un lugar turístico pleno de ensueño y de belleza. Se pueden realizar allí múltiples actividades: rafting, caminatas, cabalgatas, excursiones, esquí, y otras tantas. Las montañas y los lagos son un paisaje habitual y cotidiano, pero con un inconveniente:
Es un lugar precioso, pero para gente sana. Por las laderas de las montañas, todas las casas tienen escaleras, todas las caminatas son con escalera, y no están adaptadas para alguien con discapacidad. Nos costó mucho esfuerzo conseguir una cabaña con comodidades para alguien con silla de ruedas, y quienes alquilaban terminaban admitiendo: Bariloche no está habilitado para personas con discapacidad.
Fue un golpe muy duro enfrentar esta realidad que limitaba tanto nuestro accionar. Juampi no se enteró de esta dificultad, pero nos rompió el corazón suplir la imposibilidad con un plan alternativo de paseo. Es demasiado triste que te limiten o discriminen, y sentir la impotencia de no encontrarle solución al problema. Un mal muy generalizado en este mundo tan cruel y terrible que hiere y margina.
Tal vez no sea tu caso, y puedas caminar por las escalinatas de Bariloche. Pero si hoy te sentís con alguna limitación, si te crees marginado por alguna causa, si te duele el corazón por algo que no podés hacer y desearías modificar, si te discriminan y no podés solucionar el inconveniente, Dios tiene para vos una promesa.
Puede ser que tu paso por este mundo esté marcado por la tristeza y la injusticia, pero llegará un día cuando Dios va a enjugar todas tus lágrimas, y podrás en el cielo recorrer todos los circuitos turísticos de la manera más divertida y gratificante. Dios tiene el poder para hacerlo hoy en esta tierra, pero tal vez sea otro Su propósito para tu vida.
Tal vez Juampi nunca pueda caminar por los cerros de Bariloche, ni subir a las aerosillas. Tal vez vos nunca puedas remediar ese problema que tanto te lastima. Dios tiene la gracia para ofrecerte dos cosas: Primero, la fuerza y el sostén para soportar la dificultad mientras sigas viviendo acá en la tierra. Y segundo, la promesa firme de que pronto, en el cielo, ya no habrá más discriminación ni dolor. Dios te dará completa y perfecta felicidad.
REFLEXIÓN – El futuro será perfecto.

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