16 de Octubre – Triste

«Cansado estoy de llorar; reseca está mi garganta; mis ojos desfallecen mientras espero a mi Dios.» Salmo 69:3
Triste
La sensación de estar cansado, es bien conocida. Si jugaste un campeonato de football relámpago en un día, seguramente al final del día vas a estar muy cansado. Sin ganas de moverte, con dolor de piernas y calambres. El cansancio de aplasta.
Pero a veces, estás cansado por otras razones. Y sin hacer ninguna actividad física, te sentís igualmente aplastado. Te pesa el cuerpo, no tienes motivación, bajaste los. Estás cansado de problemas. Y este es el peor cansancio.
Te podés recuperar del partido con masajes y una ducha. Pero el cansancio del alma es más complicado. ¿Cómo haces para masajear tu corazón triste, para eliminar los calambres de tu ánimo? El salmista conocía esta sensación. Estaba cansado de llorar. El problema que tenía lo había aplastado. Y no había solución.
Si tu problema es como el del salmista, estás complicado. Hay problemas que no tienen solución y estos son los que más desgastan. Una enfermedad incurable, una muerte, una violación, una infidelidad son cosas que no tienen arreglo. Podés mejorar un poco la situación del momento, pero en el fondo, el problema nunca desaparece. Siempre está ahí, y te aplasta.
El salmista había bajado los brazos, ya no tenía fuerzas para seguir enfrentado ese problema sin solución. Estaba desganado, enojado, triste, deprimido, solo, y angustiado. Era inútil seguir orando por la solución de un problema que no tiene solución y eso lo desanimaba aún más. Ya ni llorar quería. Estaba demasiado cansado. Pero termina la frase con un grito de esperanza.
A pesar de la dificultad cotidiana, a pesar del dolor del problema sin solución, a pesar del silencio de respuestas que no llegan, a pesar de la angustia por no poder modificar la realidad que lo golpeaba y deprimía, el salmista seguía esperando en su Dios. No era el Dios de Israel, ni el Dios del templo de Jerusalén. Dios era su Dios.
Y eso le daba fuerzas para continuar. Es cierto que Dios tiene el soberano poder para solucionar cada problema y que a veces no actua como nosotros desearíamos que actúe. Pero que la tristeza, el enojo o la depresión, no te borren la mirada. Podés seguir confiando en Dios, si es tu Dios. Tu Dios es Paz.
REFLEXIÓN – Dios, tu solución personal para la tristeza.

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