17 de Julio – Santidad


Se santificaron, pues, los sacerdotes y los levitas para traer el Arca de Jehová, Dios de Israel.” 1 Crónicas 15:14 (VI)
Santidad
Escribir sobre la santidad puede sonar a hipocresía. En el mundo en el que vivimos donde todo es sucio, con doble sentido y tramposo, parece que no hay lugar para esta palabra. Incluso en nuestra vida, aunque se mencione mucho, se vive poco.
Pero la palabra santo no se refiere a una imagen, ni a una estampita, ni a un personaje muerto, o a algún personaje que hizo buenas obras o algún supuesto milagro. Santo significa separado para Dios, ser alguien distinto al resto, ser diferente. No por lo raro, sino por su esencia. Ser distinto al resto porque el patrón de la vida es la Ley de Dios.
Los levitas habían sido seleccionados por Dios para una tarea específica. Tenían que llevar el arca, que era el símbolo de la presencia de Dios, y era un altísimo honor. Seguramente se habrán peleado los primeros levitas por llevar el arca, para ver a quién le tocaba primero.
Pero quizá con el paso del tiempo, se fue haciendo una rutina, y lo que antes era un privilegio y un honor, pasó a ser una simple y pesada tarea diaria. Ese cambio de pensamiento se vio reflejado en la actitud. Dejaron de prepararse para realizar la tarea, todo era lo mismo, era solo cumplir con el rito y nada más. Por eso David los llama a reflexionar y a volver a santificarse y prepararse para poder servir a Dios.
Santificar es dedicar tu vida en pureza de pensamientos, palabras y obras para servir a Dios. Es un estilo de vida. Es alguien que actúa como Dios, y que a pesar de estar rodeado por suciedad actúa limpio. No es una condición que se obtiene y se mantiene para siempre. Es un estado por el que hay que luchar cada día.
Para servir a Dios, primero debemos santificarnos. No puede haber servicio si antes no hay adoración. Y no puede haber adoración si primero no hay santificación.
Hoy somos llamados a limpiar lo deficiente, a cambiar actitudes y pensamientos que son contrarios a Dios. Estás llamado a limpiarte, a separarte de las cosas que te contaminan para vivir mejor. No debemos aislarnos y vivir en una pecera. Dios te pide que seas valiente y defiendas tu santidad.
REFLEXIÓN – Ser santo es ser como Jesús.

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