17 de Octubre – Nube


El vino es escarnecedor, y la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es sabio.” Proverbios 20:1 (NVI)
Nube
Hay una estadística que dice que en los últimos 10 años bajó considerablemente la edad que los jóvenes comienzan a beber alcohol. Lo que antes se comenzaba a hacer en promedio a los 16 ó 18 años, ahora se hace a los 12 ó 13 años. Entre los muchachos y las chicas siempre está la necesidad de mostrar quién es el mejor, quién aguanta más, quién puede tomar más y mantenerse de pie.
Esta tendencia puede ser muy peligrosa y es fácilmente asimilable. Los adolescentes y jóvenes cristianos de hoy tienen una terrible lucha con este tema. En cada salida, fiesta o encuentro jamás falta el alcohol, y siempre está latente este problema. Hay que demostrar quién es el mejor o sufrir las burlas descarnadas de los compañeros.
A veces toman para quedar bien con los demás, porque todos lo hacen, y en lugar de traer aceptación de los demás, el vino los aísla de los demás. Cuando se hace el ridículo, generalmente se está solo. Por eso el consejo sabio de Salomón es para no equivocarnos.
El gran sabio era consciente que se puede tomar, pero con moderación, para tener siempre control de la situación, sin pasarnos de rosca ni hacer un papelón. Es muy difícil saber cuándo parar, cuándo es el momento de decir basta. Siempre pensamos que podemos aguantar una copa más. Salomón nos dice que es mejor decir que No.
En contraposición, es muy fácil errar al blanco con algunas copas demás. Eso es pecado, es una vergüenza para Dios que un hijo suyo haga un espectáculo y el ridículo por haber tomado. Hay temas que muy pocas veces se hablan por pudor, por vergüenza, porque creemos que están muy lejos de la realidad. Dios nos llama a ser distintos, a estar siempre sobrios sin hacer papelones. Dios te llama a ser moderado con lo que tomás.
En lugar de querer imitar a los que toman mucho, mejor imitá a Jesucristo que tuvo el valor de mantener una conducta ejemplar, en medio de las peores circunstancias. Solo quien tiene la mente despejada puede elegir bien.
REFLEXIÓN – Que el vino nunca te nuble la mente.

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