18 de Agosto – Caminar


Elías se levantó, y comió y bebió. Una vez fortalecido por aquella comida, viajó cuarenta días y cuarenta noches hasta que llegó a Horeb, el monte de Dios.” 1 Reyes 19:8 (NVI)
Caminar
Cuarenta días son un mes y diez días. Cuando cambié de trabajo se modificó la fecha de cobranza del sueldo. En la empresa anterior, acostumbraban pagar el último día hábil de cada mes. En la nueva, el cuarto día hábil del mes siguiente. Visto objetivamente son pocos días. Pero cuando uno está esperando el sueldo, esos 35 días hasta que finalmente Yagmour pagó el primer sueldo fue una eternidad.
La historia de Elías me encanta porque muestra cómo un gigantesco hombre de Dios tiene también días malos. Igual que yo, igual que vos. Lo grande de la Biblia es que no oculta las miserias de sus hombres, sino que los muestra tal como son.
Elías estaba deprimido y quería matarse. Había logrado un éxito increíble, había hecho un milagro maravilloso, Dios había demostrado con creces su poder y su gloria frente a un pueblo incrédulo y vacilante. Y después de semejante victoria, este hombre genial se cansa, se siente solo y se deprime. ¿Es lógico? Algunos pueden decir que no, que debería demostrar su fe y su entereza porque Dios lo sostenía.
Aquellos que dicen esto, se olvidan que Jesucristo estaba angustiado hasta la muerte en el Gestemaní y que les suplicó a sus amigos que no lo dejaran solo. Tan angustiado estaba que Dios mandó un ángel para que lo consolara y sostuviera. Si Dios estuvo así, ¿podemos censurar a Elías por su estado? Yo creo que no.
Y en este estado lamentable, Dios lo alimenta y le pide que camine 40 días para encontrarlo en una cueva. ¿No era más fácil hablarle donde estaba? ¿Cuál era la necesidad de caminar tanto, de sudar, de cansarse, de viajar? No hubo ningún milagro en el camino, Elías no llegó al monte volando.
Pero aprendió una gran lección: para escuchar a Dios hay que tener paciencia. Dios sabe cuándo hablar y dónde hacerlo. Su decisión siempre es lo mejor. Dios en esto no se equivoca. Si hoy estás caminando en un momento de crisis, angustia o enojo, al igual que a Elías Dios te recuerda que tiene una Palabra especial para vos. No te impacientes, será justo lo que necesitás.
REFLEXIÓN – Tus 40 días no son nada en la eternidad, paciencia.

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