18 de diciembre – GPS

“Así dice el Señor, tu Redentor, el Santo de Israel: Yo soy el Señor tu Dios, que te enseña lo que te conviene, que te guía por el camino en que debes andar.” Isaías 48:17 (NVI)
Durante años, Dios alentó a su pueblo escogido para que le fuera fiel. Le había dejado normas bien claras para monitorear su conducta y evaluar qué tan cerca o tan lejos estaba del ideal divino. Lo comenzó a capacitar apenas salió de la esclavitud de Egipto, y aprovechó que era un pueblo que recién conocía la libertad y la experiencia de ser libre para potenciar esta enseñanza. Le dio líderes valientes y esforzados para que lo guiara por el buen camino, le dio prosperidad, seguridad, victoria y bendición.
Sin embargo, año tras año, el pueblo de Israel se equivocó al decidir. Y lejos de alinear su conducta con los parámetros divinos, los israelitas se dedicaron a copiar los malos hábitos de sus vecinos a quienes Dios detestaba. Parecía que cuanto peor era la cultura religiosa de los otros pueblos que los rodeaban, tanto más atractiva le parecía al pueblo de Israel. Durante siglos Dios envió a sus profetas para que hicieran recapacitar a este pueblo tan testarudo de sus malos hábitos, pero no hubo caso. Se encapricharon en no querer mejorar y el castigo no pudo evitarse.
Pero aún en medio de la ejecución del castigo por su desobediencia, Dios vuelve a reforzar esta idea divina: Dios seguía siendo su maestro y deseaba guiarlos por el camino que deberían andar. Pero ellos seguían tomando sus atajos para el pecado.
Hoy Dios tiene el mismo deseo para vos y para mí. Él es quien te enseña para tu provecho. Dios es tu redentor, aquel que te compró con la sangre de su Hijo Jesucristo. Y es tu GPS para que puedas avanzar por el mejor camino y llegar al destino deseado. Su deseo final es tu proyección a futuro, tu mejora continua y tu estabilidad emocional, para que seas un perfecto cristiano. La Biblia es tu manual de instrucciones y la iglesia tu simulador de vuelo.
Tenés a tu disposición todos los elementos necesarios para que tu viaje sea exitoso. Sólo hace falta que te decidas a obedecer. No hay más secreto que éste. Dios sigue siendo quien te puede enseñar a vivir correctamente, y te puede guiar a hacer lo que te conviene. Cualquier otro camino, te va a llevar al fracaso.
REFLEXIÓN – Conviene seguir a Dios.

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