18 de Enero – Espera

“Pero yo he puesto mi esperanza en el Señor; yo espero en el Dios de mi salvación. ¡Mi Dios me escuchará!” Miqueas 7:7
Espera
Dice el viejo dicho: El que espera, desespera. Preguntale al padre que está esperando fuera del quirófano que salga el médico y avise como salió la operación de su hijo. O preguntale al pibe que está esperando fuera del aula que el profesor le ponga la nota al examen final que acaba de dar para saber si se recibió o no. Preguntale a la chica que está esperando que su novio la llame y el teléfono no suena.
Nos cuesta esperar, porque somos muy ansiosos. Queremos todo ya y ahora. Nos molesta esperar. El ser humano ha perdido la capacidad de esperar. Nos volvimos impacientes voraces. Y cuando las cosas no salen en el tiempo que deseamos, nos volvemos irascibles, molestos, ansiosos y cambia negativamente nuestro estado de ánimo.
Las personas ansiosas se vuelven ciclotímicas, y su humor depende de la velocidad de la respuesta a sus necesidades. La reacción cuando no llegan en el momento deseado varia, pero por lo general son o la tristeza o el enojo.
Hacé este ejercicio. Tratá de recordar cuando fue la última vez que estabas deseando algo y tardaba en llegar. Y analizá cual fue tu reacción frente a ese estimulo, como estaba tu ánimo y tu humor.
Miqueas sabía que el ser humano se molesta cuando le fallan y se entristece cuando no recibe la respuesta esperada. Sabía de esperar y sufrir, sabía de los silencios de Dios cuando le pedía ayuda y no había respuestas, sabía de vivir momentos muy difíciles y sentirse solo porque no había quien lo acompañara. Sabía de pruebas y problemas, de noches de llanto y días de esfuerzo.
Y sabía que podía descansar en Dios. No importaba cuan pesados fueran sus problemas, ni cuan solo se sintiera, Miqueas sabía que podía confiar y esperar en Dios. Porque Dios siempre escucha.
Y eso aliviaba su ansiedad. El mejor calmante para sus ataques de intranquilidad es saber que Dios nunca lo abandona, a pesar de lo que sienta. Eso le daba paz para soportar el problema, la capacidad para seguir viviendo con el problema sabiendo que no estaba solo.
Si hoy estás como Miqueas, acordate que podés esperar en Dios. Él siempre te escucha, y nunca te abandona.
REFLEXIÓN – Podés esperar tranquilo a Dios. Jamás falla.

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