19 de junio – Cambio

“Cuando en mí la angustia iba en aumento, tu consuelo llenaba mi alma de alegría.” Salmo 94:19 (NVI)

Hay situaciones que nos exceden. Momentos en la vida cuando la tristeza o el dolor son demasiado pesados. En esos momentos, no hay palabras que alcancen. Y parece que los comentarios de terceros son ruidos lejanos, sin sentido. La única realidad es el dolor. Y por lo general, no cesa. Se incrementa con el paso del tiempo y la ausencia de soluciones. El mayor problema de esto es un tema de espacio.
Connie está aprendiendo a llenar los vasos de líquidos, pero todavía no sabe de capacidades. Por lo general, intenta colocar el contenido de un vaso grande en un vaso más pequeño. Todavía no entiende que hay ciertas propiedades físicas que indican que el volumen de líquido que entra en ciertos cuerpos es limitada, y el jugo termina siempre en el piso. Ella se ríe un poco y con la madre limpiamos lo que ensució. Pero no entra en el vaso pequeño un volumen de líquido mayor que su capacidad.
El ser humano es igual. No le entra en el alma más angustia que la capacidad que tiene para soportarla. Y por lo general, el reservorio de angustias es como un músculo que tiende a ensancharse por siempre con cada sufrimiento. Nos vamos acostumbrando, y constantemente soportamos un poquito más. Es triste, pero es real. Humanamente hablando, no tenemos solución para este problema. Si fueran virus de Internet, podríamos poner un antivirus o un antispam.
En cambio, no existe todavía un antiangustia para la mente, así que estamos indefensos ante sus ataques. No podemos evitar la crisis que nos rodea y nos agrede. Pero el salmista tenía un remedio para este problema.
Teniendo en cuenta la capacidad innata de cada persona, Dios sabe que podemos soportar determinadas situaciones traumáticas de cualquier origen. Pero para que el vaso de nuestra vida pueda ser más agradable, Dios tiene esta gracia. Él cambia la angustia que tenemos por el consuelo de su alegría. Derrama sobre tu alma Su consuelo, para eliminar la angustia que la llenaba.
Tal vez no desaparezca el problema, ni cambie tu realidad triste. Pero Dios puede cambiar el contenido de tu alma. Dejalo actuar hoy, para que te cambie por consuelo y alegría tu angustia. Él tiene el poder para hacerlo y lo más importante es que desea hacerlo. No permitas que tu angustia siga creciendo. Llenate del consuelo de Dios. Es un cambio de valores específicos.
REFLEXIÓN – Un cambio positivo.

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