19 de Octubre – Guardar

«Obedece mis palabras, hijo mío, guarda en tu mente mis mandamientos.» Proverbios 7:1
Guardar
El que guarda tiene. Cuando era más joventenía la mala costumbre de gastar mucho. No pensaba en ahorrar, daba placer esa posibilidad de tener dinero en el bolsillo y comprar lo quetenía ganas.
Sin lugar a dudas, la pasaba muy bien, pero consumía mi futuro. Gastaba hoy lo que nunca iba a tener mañana. El problema viene cuando necesitas comprar algo y no tienes la posibilidad de hacerlo. Ahí te das cuenta de lo tonto que es gastar porque si sin pensar en las consecuencias ni en el futuro.
Salomón sabía muy bien lo que significaba esta sana costumbre de guardar hoy para tener mañana. Fue el más glamoroso rey de Israel y tuvo todo lo que quiso. Porque fue muy sabio para guardar y para mantener su poderío.
Y nos deja este consejo sobre que es lo más importante que debemos guardar y donde guardarlo para que este seguro. El hombre que tuvo una fortuna que no se podía contar, que tuvo ganado, esclavos, poder, reinos, ejércitos, oro, plata, pieles, perfumes, y lujos más que ningún otro, nos alienta a guardar los mandamientos de Dios.
Lo que más valía para Salomón en la tierra era justamente esto. Los mandamientos de Dios. Los mismos mandamientos que hoy son cuestionados como pasados de moda, como discriminatorios, como pesados y como desechables. Mandamientos como no mentir, llegar virgen al matrimonio, ser fiel, ser un buen trabajador, llegar temprano, ser un buen estudiante, no drogarse, no cometer excesos, tener un vocabulario limpio y sin doble sentido, vestirse decentemente, ser equilibrado, tener control de las reacciones, las palabras y los gestos, saber decir que no, poner límites, no fumar, no ver pornografía, estudiar la Biblia, orar a diario, ir a la iglesia con alegría, ofrendar, ser ejemplo, son entre otras cosas lo que Salomón nos pide que guardemos en la mente.
No en el corazón, porque los sentimientos varían a diario. Que lo guardemos con cuidado en la mente. Que cumplir esos mandamientos sea una decisión, no una emoción. Porque la obediencia que Dios pide, no es fruto de la pasión. Es el resultado de comprender y actuar.
Si vas a guardar algo, que sea algo valioso. Y guardalo en el mejor lugar que tengas. Guardá los mandamientos de Dios en tu cabeza. El resto es papel pintado.
REFLEXIÓN – Guardá bien lo que tienes que guardar.

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