19 de octubre – Subibaja

“Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?” Jeremías 17:9 (NVI)
Cuando era chico, me llevaban a la plaza. Como vivía en un departamento, la plaza era el lugar de diversión y de esparcimiento en libertad. Combinaba hamacas, toboganes, areneros y subibajas. Todos los juegos me gustaban, pero el más violento era este último.
Consistía en una tabla de madera sobre un soporte y eje de metal, que oscilaba según el peso que tenía en los extremos. Al estar abajo, empujábamos con las piernas para subir con fuerza y hacer bajar a quien estaba en el extremo opuesto. El que bajaba intentaba amortiguar la caída con sus piernas y empujaba para subir, y de esa manera lograr que el otro bajara.
Jugábamos durante horas, hasta que las piernas quedaban agotadas de tanto subir y bajar. Cuando entré en la adolescencia dejé ese juego porque me parecía infantil, y opté por la montaña rusa. Un tren que subía y bajaba pendientes sumamente pronunciadas a gran velocidad. El vértigo y la adrenalina que generaba era extremadamente superior al antiguo subibaja, pero el concepto era el mismo.
A veces estabas arriba y a veces estabas abajo. Esta tendencia es una constante en la vida, en muchos aspectos Es imposible permanecer siempre en un mismo estatus. Tenemos algún problema y nos deprimimos, pero al tiempo pasa y volvemos a estar bien. Vamos a una conferencia y nos consagramos, pero al tiempo nos olvidamos y volvemos a la monotonía de antes.
Todo el tiempo nuestro estado de ánimo cambia. Sube y baja y la vida se acomoda a ese vaivén emocional. Nos acostumbramos a movernos según como nos sentimos y eso es peligroso. El sentimiento es un mal consejero al momento de tomar decisiones, porque es totalmente subjetivo. Por eso nos advertía Jeremías que tuviéramos cuidado con nuestro ánimo, porque engaña.
Dios es un Dios de la razón y de la lógica. No se maneja con sentimientos, ni decide influenciado por la emoción. Dios siempre decide con objetividad y criterio. Nosotros no. Por eso nos recomienda tener cuidado con el subibaja de nuestro ánimo, y racionalizar nuestros impulsos. Nos invita a evitar el péndulo de nuestra conducta para ser mas equilibrados y evitar los sentimentalismos y emociones, para aplicar un concepto equitativo en nuestras elecciones.
Siempre va a ser oscilante nuestro estado de ánimo. El desafío de hoy es aprender a manejarlo, para que no nos domine. Madurar es ser objetivo.
REFLEXIÓN – Ojo con el subibaja.

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