2 de Julio – Distracción


Salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor, y comenzó a enseñarles.” Marcos 6:34 (NVI)
Distracción
Este texto nos revela el corazón de Jesucristo, nos pinta a Jesús de cuerpo entero. Si quisiéramos saber cómo siente y cómo piensa Cristo, solo necesitamos mirar esta frase que Marcos nos deja en su evangelio. Los discípulos habían regresado de predicar y sanar a muchos y estaban cansados.
Estaban todos cansados, necesitaban un rato a solas con Jesús, un rato de intimidad, sin reclamos, sin gente, tranquilos. Por eso Jesucristo decide tomar una barca y cruzar el lago, que no era muy ancho, apenas tenía unos 6 km. Quería descansar y estar con sus discípulos. Cuando estaban contándole qué había sucedido, una gran multitud se les acercó.
La gente los vio irse y, dieron la vuelta al lago caminando. Cuando Jesús y los suyos llegan al otro lado, la gente ya estaba esperándolos. No fue una sorpresa agradable. Les habían arruinado la velada. Fueron como esos parientes inoportunos que llegan 5 minutos antes de salir al cine y que no estaban invitados a la salida.
La reacción natural hubiera sido enojarse. Necesitaban estar un poco tranquilos, descansar, comer algo, distraerse de tantas responsabilidades.
Jesús incluso sabía que muchas de esas personas estaba allí solo para ver qué podían sacar de provecho, una sanidad, algún milagrito, algo de comer. Había quienes no les interesaba lo que Jesús decía. Y si sumamos ambas cosas, uno tendría el impulso de despedir a todos para estar tranquilo. Estaban en su derecho de descansar, y deseaban que nadie estuviera cerca.
Pero Jesús no. Él vio a esas personas como ovejas sin pastor, sin guía, sin cuidados, sin protección. Y les comenzó a enseñar de nuevo. No le importó su cansancio, ni la presión de la gente, ni su indiferencia, ni su egoísmo. Los amaba y dedicó tiempo para ellos.
Hoy Jesús sigue actuando así con nosotros. Nos sigue amando, esperando, cuidando, protegiendo.
Aunque a veces seamos egoístas y lo dejemos de lado, y solo busquemos nuestros intereses, y ver qué ventaja podemos sacar, Jesucristo nos sigue amando.
Él es el Buen Pastor, que nunca se cansa, nunca se desanima, nunca se duerme. Siempre está. Sería ideal tratar de hacerle más fácil su tarea.
REFLEXIÓN – Nada distrae a Jesús.

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