20 de julio – Amigo

“Así se cumplió la Escritura que dice: Le creyó Abraham a Dios, y esto se le tomó en cuenta como justicia, y fue llamado amigo de Dios.” Santiago 2:23 (NVI)
Históricamente, en Argentina, el 20 de julio por ser el día del amigo, es el día en el que se saturan las líneas telefónicas por la cantidad de mensajitos y llamados que los usuarios suelen hacer. Antiguamente, escribíamos cartas en papel. Luego, llegaron los mails. Pero hoy, con el mensajito, todo parece más simple y rápido. Millones de mensajitos han recorrido ya las abarrotadas líneas, para saludar a amigos, conocidos, compañeros de trabajo o vecinos.
Los más pudientes, probablemente harán algún tipo de regalo. Pero la gran mayoría recibimos de nuestros seres queridos un msn o un sms diciendo: ¡Feliz día! Es muy bueno tener amigos, aunque no sean tantos como uno espera o desea. Ser amigo implica por lo menos a dos personas que se encuentran en sintonía, y que sin pensar lo mismo, tienen unidad. Es estar cerca, aunque físicamente nos encontremos lejos. Es no reprochar los silencios y comprender las reacciones. Ser amigo es ser generoso, es estar en comunicación. Es pensar en el otro sin pensar en uno. La amistad es un boomerang, lo que damos siempre vuelve.
Tengo amigos a los que no vi durante años, y después de tanto tiempo, pudimos juntarnos con la misma frescura de cuando éramos jóvenes (aunque ya no estemos tan jóvenes). Por todo eso sorprende tanto, el título que le dieron a Abraham. Un hombre como vos o como yo, pero a quien Dios llamó “Su amigo”.
Uno busca como amistades a personas mejores que uno, con mejor nivel económico, con mejor nivel cultural, con mayor prestigio, o con los que tenemos más afinidad. Pero nunca buscamos ser amigos de lo peor de la sociedad. ¿Cuántos amigos vagabundos tenés? Seguramente ninguno. Porque buscamos como amigos, personas de las que podemos estar orgullosos.
Me sorprende y maravilla mucho que Dios haya elegido a un hombre mortal como amigo. Lejos de elegir lo mejor, Dios eligió casi lo peor. No hay grandes diferencias entre los seres humanos. Todos tenemos casi las mismas fallas frente a la perfección y santidad de Dios. Sin embargo, Dios hoy vuelve a desear ser tu amigo. No te escribe un sms, pero te llama por tu nombre. No te escribe un mail, pero te lo dice en Su Palabra. Vos, ¿querés?
REFLEXIÓN – ¿Sos amigo de Dios?

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