20 de Marzo – Pedir

“Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” 1 Juan 5:15
Pedir
En estos últimos tiempos, se ha ampliado el concepto que la prosperidad material depende de nuestra fidelidad a la iglesia. Se escucha por la radio y por la televisión que si hacemos tal o cual cosa, Dios nos va a bendecir, amparados por esta promesa de Juan.
Es el concepto de satisfacción inmediata. Resulta maravillosa esta teoría porque seduce. Pero lamentablemente, no se cumple.
No conozco ningún caso de satisfacción permanente inmediata sobre la base de la promesa de Juan. Definitivamente, Dios siempre oye lo que le pedimos. Eso nadie lo cuestiona. El punto es analizar la respuesta de Dios. Y por qué razón algunas veces, no recibimos lo que estamos pidiendo en la forma y el tiempo de nuestra urgencia.
No estoy hablando de pedidos raros o exquisitos. Hay veces que Dios no responde, cuando le pedí¬s un trabajo, la sanidad de tu hijo, una novia, un poco de paz, un hogar feliz, aprobar el examen. Son pedidos loables y dignos, pero a veces Dios no responde y en lugar de prosperidad y felicidad, solo hay silencio ante nuestros pedidos.
Y eso genera desconfianza y aumenta la angustia. Parece que cuanto más necesitamos de una respuesta divina, tanto mayor es el silencio. Y cuestionamos a Dios por la promesa que nos hizo a través de Juan.
Lo que no entendemos, que tampoco entienden los pastores que prometen prosperidad por obediencia, es que Dios prometió escucharnos siempre, y responder siempre. Pero no siempre la respuesta que Dios nos va a dar, va a ser de la manera que nosotros queremos o en el tiempo que nosotros deseamos.
Puede ser que suceda así¬, pero no siempre va a ser así¬. Muchas veces Dios nos hace esperar antes de darnos lo que estamos pidiendo. Y hay veces, que Dios nos da lo contrario a lo que le pedí¬amos. Pero Dios no es malo por eso. Pensarlo así¬ es cometer un gravísimo pecado. Dios sigue amándonos igual que siempre, ya sea que nos de lo que pedimos o no. Su amor no está condicionado por su respuesta.
Podés pedirle lo que quieras a Dios. Y acordate que siempre, su respuesta, va a ser lo mejor para tu vida. No lo dudes.
REFLEXIÓN – Dios escucha y responde siempre.

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