20 de Septiembre – Paloma


“Y dije: Quién me diera alas de paloma, volaría yo y descansaría.” Salmos 55:6 (NVI)
Paloma
Este deseo del salmista es algo que todos alguna vez deseamos. Hay momentos en los que uno desearía poder escaparse de una situación y desaparecer. A veces uno desea cambiar de ciudad, de país, incluso de mundo como para comenzar de nuevo y no sufrir más.
Creemos como el salmista que por cambiar de lugar físico los problemas van a desaparecer. Como si los problemas desaparecieran por cambiar de lugar en la geografía, y pudiéramos dejarlos atrás, como quien deja una bolsa de ropa vieja.
Lamentablemente, el deseo del salmista se vio frustrado igual que nuestro deseo. Aunque tuviéramos alas como la paloma, igual no podríamos escaparnos de los problemas.
Porque el problema no está en las circunstancias que nos rodean, ni en las personas con las que estamos, ni en el lugar en donde vivimos. El problema siempre está en nosotros. Por eso, a donde vayamos, el problema viene con nosotros. No lo podemos evitar.
No hay manera de esconderlos. No se pueden ocultar aunque querramos. No hay manera de disimularlos, siempre vuelven. No hay droga, ni música, ni salidas, ni diversión, ni ninguna cosa que pueda sacar permanentemente el problema. Puede taparlo un rato, pero sigue estando.
Nunca nos deja hasta que lo solucionemos. Por eso es tan necesario Dios, porque Dios es el consuelo y la paz en medio de los problemas. No necesitamos escaparnos del problema, tenemos una solución aun mejor. Dejarlo en manos de Dios y descansar. Dios es la roca firme que no cambia, que siempre está. Su paz es así de perdurable, solo hay que buscarla.
Quizá te parezca una solución muy simple para tu complejo problema. Es la solución de Dios. Frente a cualquier problema hay dos alternativas. Solucionarlo o aprender a convivir con él. Si estás sin trabajo, cuando conseguís un empleo se soluciona tu problema. Pero si tenés una enfermedad incurable, no hay solución más que aprender a vivir con esa enfermedad. Dios quiere y puede ayudarte con ambas alternativas. Puede darte la solución al problema o puede darte la paz para soportarlo.
No trates de alejarte de las dificultades porque te van a seguir a donde vayas. Es mucho mejor que las dejes en las manos amorosas de Dios.
REFLEXIÓN – Dios es la solución a la inquietud.

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