22 de Abril – Diamante

“Para no oír las instrucciones ni las palabras que por medio de los antiguos profetas el SEÑOR Todopoderoso había enviado con su Espíritu, endurecieron su corazón como el diamante. Por lo tanto, el SEÑOR Todopoderoso se lleno de ira.” Zacarías 7:12
Diamante
De los metales preciosos que existen el diamante es uno de los más duros. Lo usan para cortar otros materiales. Y es extremadamente caro, por el largo proceso que tiene su creación. No se hacen diamantes de la noche a la mañana. El carbón debe ser sometido a mucha presión durante muchos años, bajo la tierra, para que se transforme en esa piedra preciosa que tanto brilla y tanto le gusta a las mujeres.
No es un proceso rápido. Hay muchos años de presión y de espera. El producto final es un diamante duro y precioso. Zacarías no era minero, pero conocía esta cualidad. Por eso les recuerda a los israelitas, que habían convertido su corazón como un diamante.
No fue una tontería de un día para el otro. Fueron años de olvido, de indiferencia, de pecado, de desprecio hacia Dios. Fueron muchas generaciones de negarse a obedecer sus leyes y mandamientos. Tantos años, que al final, el corazón de cada israelita estaba duro como una roca frente a los reclamos de Dios.
Totalmente insensibles, indiferentes, les resbalaba todo lo que Dios les dijera. A pesar de la paciencia de Dios al enviarles profetas para llamarlos a la reflexión, estos hombres no escuchaban. Porque su corazón estaba duro.
Esa dureza la genera el pecado. Les hizo alejar su corazón de Dios y les insensibilizo el alma para que no escuchen su mensaje. La consecuencia fue algo terrible. Tanta dureza provoco la consecuencia que no se podia evitar. Dios se enojo.
Dios sigue siendo el mismo. Pasan los años y sigue esperando que las personas cambien. Su amor no lo condiciona a nuestra respuesta, ni su misericordia a nuestras actitudes. Está esperando que decidamos cambiar el estado de nuestro corazón. Porque hoy vivimos días lejos de Dios, con el corazón duro por la indiferencia. Lejos de la pasión.
Hoy es tiempo de ser honestos, y cambiar. De empezar a escuchar a Dios y dejar el orgullo de pensar que podemos hacer las cosas a nuestra manera. No podemos cambiar los mandamientos de Dios, ni ajustarlos a nuestros caprichos. Eso fue lo que hicieron los israelitas, y así les fue.
REFLEXIÓN – Hacé blando tu corazón.

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