22 de Abril – Personal


Cuando Pedro lo vio, dijo a Jesús: Señor ¿Y qué de este?, Jesús  le dijo: ¿Qué a ti?, sígueme tú.” Juan 21:21-22 (NVI)
 Personal
Nos cuesta hacernos cargo de nuestras responsabilidades, y si podemos zafar de alguna labor, mucho mejor. Jesucristo le había pedido a Pedro que lo siga, ya le había indicado su responsabilidad en pastorear la iglesia.
Pero Pedro se da vuelta y lo ve a Juan. Quizá pensó “A mí me dan todo este trabajo y a este nada, no me parece justo, siempre soy yo el que tiene que hacer todo y el resto solo se queda mirando”. Y se lo hace notar a Jesús como para que reparta la tarea, para que distribuya las responsabilidades.
Y Jesucristo responde con una máxima eterna. Toda responsabilidad frente a Dios es personal. No importa qué hacen tus amigos, o lo que digan tus padres, o la influencia de la televisión, o los consejos de los compañeros del colegio o del trabajo, o el comentario de la conocida del barrio.
No importa si los hermanos de la iglesia son vagos o si los pastores no te alientan, si nadie quiere darte una mano. No importa si es una tarea insignificante o que nadie mira. Si Dios señaló una tarea, ante quien deberás rendir cuenta personalmente y a solas es frente a Él.
Pero es Jesucristo el que llama. No son nuestras ganas de hacer algo o nuestra manera de ver las cosas, es la Obra de Dios.
A veces no tomamos en cuenta este concepto de Jesucristo y tomamos nuestra vida con liviandad, sin preocuparnos demasiado. Nos olvidamos que Dios no cambia, es Amor pero también es Juez Justo, y va a recompensar a cada uno según su obra.
Los pedidos de Dios no se limitan solamente a trabajar en la iglesia, involucran toda la vida: las acciones, los pensamientos, los deseos, cada palabra, cada gesto.
A Dios no se le escapa nada. Él tiene pleno conocimiento de cada segundo de nuestra vida, nunca está demasiado ocupado como para no saber lo que estamos haciendo.
Por eso el llamado de atención de Jesucristo, frente a Él no hay excusas. Él dio todo por cada uno de nosotros y espera que actuemos de la misma manera, sin egoísmos ni reservas.
REFLEXIÓN – Jesucristo te está llamando, no mires para el costado.

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