22 de Agosto – Cerca


Jesús vino a Betsaida, y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase.” Marcos 8:22 (RVR)
Cerca
Betsaida: la pequeña aldea junto al mar de Galilea. Es la aldea de Pedro. Es Galilea, la gentil. Le traen a un ciego para que Jesús le toque. Ellos saben que todo lo que su mano toca, era transformado. Algo va a suceder con este hombre, como ha sucedido con muchos otros, y hay expectación entre los circundantes. ¿Cómo lo hará esta vez?
Entonces, ocurre algo insólito: Jesús toma al hombre de la mano y lo conduce por las calles de la aldea. ¡Vean esto! El Maestro camina por las calles con el ciego de la mano. Su paso es lento, su porte es distinguido, como siempre, aunque humilde. ¿Cómo podría no serlo? Jesús no le pone la mano sobre el hombro. No le da un empujoncito paternal acompañado de un ¡Camina! No le da el brazo para que se cuelgue de él. Tampoco les pide a los hombres que lo guíen. ¡Él le toma de la mano! ¡Qué amor maravilloso, cuánta humildad!
Son dos hombres que caminan por la calle. Dios encarnado camina al lado de un guiñapo humano, como si Él no fuera Dios; y como si ese hombre no fuera un paria. Son dos hombres. El Bendito acepta ser lazarillo del otro con la máxima ternura, con la mayor delicadeza. Solo como Dios lo puede hacer.
Después de esto, no hay nadie a quien nosotros no podamos tomar de la mano. Después de ver a Jesús tocado a un leproso, no hay nadie a quien no podamos tocar. Después de haber verlo aceptar la hospitalidad de un pescador de Galilea, no hay hospitalidad, por pobre que sea, que no podamos aceptar.
¿Adónde lo lleva Jesús? Lo saca fuera de la aldea, y allí lo sana. Su saliva es todo lo que esos ojos necesitan para ver. Sus manos también lo tocan. El ciego, entonces, es sanado. ¡No podía ser de otra forma!
Luego lo envía a su casa y le dice que no entre en la aldea. El Señor no quiere publicidad, que la hubiera tenido. No quiere alabanzas, que las merecía. El Señor lo envía lejos. El ciego de Betsaida y Jesús tomándole de la mano, desprendiendo, magnánimo, su divinidad. Es Dios entre los hombres.
REFLEXIÓN – Jesús está cerca de ti.

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