22 de Junio – Ver

“Pero Felipe, ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes y todavía no me conocen? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.” Juan 1
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Gracias a Dios, hubo entre los discípulos de Jesús, un hombre como Felipe. Vemos a un hombre sincero que anhela ver lo que nadie podía ver. Era sabido para los judíos que aquel hombre que viera a Dios estaba condenado a morir.
Y Felipe comenta su mayor deseo. Él besaba ver a Dios, quería saber como era, quería conocer como actuaba. Y gracia al deseo de Felipe, Juan nos deja una de las más maravillosas revelaciones de Jesucristo.
Ver a Jesús es ver a Dios.
Si realmente queresa saber como es Dios, el Ser más poderoso del Universo, el Creador de todo lo creado, visible e invisible. Él ser Eterno que jamás comenzó y jamás va a terminar. El ser Perfecto que está en todos lados y todo lo conoce, si realmente querés saber como es Dios necesitas ver a Jesús.
Juan dice algo que sorprendió a todos los hombres de su época. Para todos ellos Dios era algo inalcanzable, que estaba fuera del entendimiento humano, era alguien demasiado grande para preocuparse o entender las miserias cotidianas. Dios estaba muy lejos de la realidad de todos los días.
Y Jesucristo, nos invita a ver a Dios en la carpintería trabajando con sus manos, golpeándose con un martillo y llorando de dolor, peleándose con los proveedores morosos que no entregan la madera a tiempo, enojándoles con los clientes que no le pagaban los trabajos. Nos invita a ver a Dios siendo adolescente, sintiendo todos los cambios corporales, con los granitos, con la pelusa debajo de la nariz, con sus nuevos impulsos y su ansiedad adolescente.
Nos invita a ver a Dios en su casa, viviendo con su madre y sus hermanos, conviviendo bajo un mismo techo, compartiendo el baño, discutiendo por cosas cotidianas, por los juguetes, por las obligaciones de la casa. Nos invita a ver a Dios asistiendo a la sinagoga, cada sábado, sin la rutina semanal sino con el vivo deseo de vivir una experiencia diaria, en lugar de una religión semanal. Nos invita a ver a Dios en la cruz, sufriendo lo que nadie puede entender o pensar, solo para salvar a aquellos que le damos la espalda y lo negamos.
¿Querés conocer a Dios? Solo tienes que mirar a Jesús.
REFLEXIÓN No hay mayor misterio que Cristo.

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