22 de Mayo – Viña

“Los hijos de mi madre se enojaron contra mi, me pusieron a guardar las viñas, más mi viña, que era mía, no guardé.” Cantares 1:6 b (RVR)
La mayoría concuerda en que este versículo se puede aplicar tanto a la historia verídica de la morena (que descuidó su viña y la echó a perder) como a la vida matrimonial y familiar. Y quedó como un recordatorio para que cada uno se haga cargo primero de su familia.
Nadie puede discutir el valor enorme del ejemplo de Moisés, un hombre que fue el líder de todo un pueblo, que vio a Dios de espalda. Sin embargo, al leer el libro de Jueces, vemos que el nieto de Moisés fue el promotor de la construcción de una estatua y de alquilar a un levita para que hiciera de sacerdote en su casa, y adorara a esa estatua. Algo que Dios prohibió terminantemente.
¿Cómo es posible que un hombre tan exitoso y ejemplar, tenga un nieto que actúe tan mal y sea abiertamente contrario a Dios? La respuesta, la menciona la morena de Salomón, cientos de años después. El hombre que guió a todo un pueblo, y le enseñó los principios de Dios y sus mandamientos, no tuvo el cuidado de hacerlo con su propia familia.
Seguramente estuvo tan ocupado, con tantas responsabilidades, con tantos trabajos y teniendo que tomar tantas decisiones, que postergó a su familia. Y las consecuencias se vieron dos generaciones después. Dios nos llama a ser sabios y a cuidar Su Iglesia. Y la primera iglesia es la familia, el grupo más íntimo. La mujer, los hijos. Dios nos manda a que amemos, cuidemos, protejamos, y dediquemos tiempo a la familia. Que nos divirtamos con ellos.
Ningún extremo es bueno. Hay quienes, por la familia, dejan de asistir a la iglesia, ya sea porque vino un pariente a saludar, porque se fueron a pasear el domingo, o porque la nena está enferma, aunque igual pueda ir al colegio.
Este tipo de actitudes son tan comunes como perjudiciales. Como aquel que por estar tan involucrado en la iglesia, se olvida de cuidar su viña y salir con su mujer, o de ver el cuaderno del colegio de su hijo.
El sabio es el que mantiene el equilibrio y le da a cada cosa el tiempo necesario. Hay tiempo para Dios, para la familia y para la iglesia. Se puede no dejar nada de lado.
REFLEXIÓN — No se debe ser un cuidador descuidado.

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