23 de enero – Cruz

“Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.” 1° Corintios 10:13 (NVI)
Leí una historieta que me pareció clarísima y formidable. Mostraba a un muchacho cargando una gran cruz. Había otras personas en el mismo camino, cada una de ellas cargando cruces similares. Pero el muchacho, cansado por el peso, oró a Dios para pedirle: “Señor, déjame cortar un poquito la pesada cruz, así podré llevarla mejor” y cortó un poco.
Continuó avanzando, ya más liviano, pero volvió a cansarse, y entonces repitió la misma oración y cortó un trozo más de la cruz. Mientras, detrás de él los demás seguían caminando, portando sus cruces completas. El camino por el que transitaban terminaba abruptamente en un precipicio. Frente a este obstáculo, los otros utilizaron sus cruces como puente y lo atravesaron. El muchacho que hizo los cortes intentó hacer lo mismo, pero como su cruz estaba tan disminuida, no alcanzó a cubrir la extensión entre las dos orillas opuestas del precipicio. Así que terminó solo y triste, sin poder cruzar.
Terminaba diciendo la historia: Sólo hay una salida para los sufrimientos… pasar por ellos. Dios nunca te dará más de lo que podés cargar. Así que cargá tu cruz, y regocijate en el premio. Aprendamos a sobrellevar nuestra cruz sin renegar y sólo pidamos al Señor fuerza y entereza para salir adelante y resultar triunfadores.
Cualquiera sea tu cruz, cualquiera sea tu dolor, siempre habrá un resplandor en el atardecer después de la lluvia.… Quizá puedas tropezar, probablemente también caer, pero Dios en todo momento está listo para responder a tu llamado. Dios siempre enviará un arco iris después de la lluvia.
No es nada agradable pasar por momentos difíciles de padecimientos, de lágrimas o de dolor. Dios sabe lo que estás penando, y sufre con vos. Pero, Él sabe lo importante que es para tu vida llevar esa carga. Aunque vos desearías que desapareciera, llevarla te hará más fuerte y te capacitará para tu bien. Sería mejor acortarla un poco, pero no lo hagas. Podrías necesitar una cruz más extensa en tu vida futura.
El peso de los sufrimientos que Dios te da para que lleves, es justo el que vos podés soportar. Dios sabe.
REFLEXIÓN – Tu cruz tiene el peso justo.

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