23 de Mayo – Pensá


Principio del Evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios.” Marcos 1:1 (NVI)
Pensá
A diferencia de los Evangelios de Mateo y Lucas, Marcos comienza su relato desde mucho antes que el nacimiento de Cristo. Tuvo en cuenta la cultura de los judíos y su conocimiento de Dios, y que le escribía a personas que entendían la eternidad de Dios, por lo que comienza su relato desde un punto previo.
No comienza con la historia del nacimiento o la de Juan el Bautista. Tampoco con las genealogías ni las profecías. No cuenta la historia de la familia de María o de José. No relata el anuncio de los ángeles. Eso parecía no ser importante. Comienza la historia de Jesús en Dios mismo.
No fue casualidad que Jesucristo viniera a este mundo, ni fue para superar algún posible error histórico que Jesús naciera en Judea.
Todo era parte del plan de Dios. Esto es algo que supera nuestras mentes finitas. Es imposible poder comprender a Dios, no tenemos la capacidad de analizar el infinito o la eternidad, porque somos limitados. No podemos tratar de analizar sus motivos porque su mente es infinitamente más grande que la nuestra.
No podemos entender cómo piensa una mente sin pecado porque vivimos constantemente en pecado. No podemos comprender la planificación exacta y perfecta de Dios que todo lo sabe y tiene la eternidad en la palma de su mano, porque vivimos solamente en el presente, y no sabemos qué traerá el futuro.
Pero podemos disfrutar de los beneficios de Su Persona, podemos disfrutar y ser bendecidos por su Amor.
Dios no es como nosotros. Y en su mente increíble y perfecta diseñó un plan para salvarnos, para salvarme, para salvarte. En Dios hay un pensamiento personal, no se preocupa por toda la humanidad, se preocupa por cada uno.
No sé cuándo pensó Dios en esto, pero lo hizo. Pensó exclusivamente en mí, y diseñó un proyecto de salvación. No pensó en todos, pensó en mí. Y esto me estremece. Dios pensó en mí a pesar de lo insignificante, pequeño y pecador que soy. Dios se ocupó de mi salvación.
¡Tenemos sobrados motivos para alabarlo y adorarlo! El amor de Dios es individual, es único, es especial, es para ti. No es un amor general y sin sentido, es un amor particular y específico.
REFLEXIÓN – Pensá en Dios, Él ya pensó en vos.

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