24 de Noviembre – Futuro


“Y ahora, Señor ¿Qué esperaré?  Mi esperanza está en ti.” Salmos 39:7 (NVI)
Futuro
Dice un viejo dicho que la esperanza es lo último que se pierde. Pero últimamente, casi ni eso nos queda. Entre los problemas económicos, la falta de seguridad, los aumentos de tarifas, la inflación, la falta de trabajo, parece que estamos peor que en los últimos años. Hoy como nunca, las personas no tienen esperanza, no tienen motivación para mejorar, no tienen ideales. Personas cansadas de tanto fracaso, de tanta lucha que saben que no pueden ganar.
Las personas perdieron las ganas de luchar, piensan que no hay salida, que todo está terminado. Hay una sensación general de pasividad, resignación y acostumbramiento. Ya no quedan ganas para cambiar nada. Cada uno está tan metido en su problema de hoy que no puede ver otra realidad. Y para peor, tampoco le encuentra salida a su más próximo problema.
Es cierto que las perspectivas no son nada buenas. En todo lugar se incrementa la inseguridad y los robos, las personas no tienen valores ni moral, los políticos están más corruptos, los economistas proponen ajustes más duros y mayores impuestos, hay recesión, no hay trabajo, la salud es cara de mantener, la educación está cada vez peor, y todo ayuda a perder las esperanzas.
El salmista (una vez más) nos recuerda la única realidad que es inmutable: Dios. Cuando todo lo demás se cae, cuando no hay posibilidad de salida, cuando todo se desmorona, cuando ya estás rendido, lo único que se mantiene firme y sólido es Dios. Cuando estás en un callejón sin escape, Dios es la esperanza. Él es la Luz en la oscuridad, la Roca que es refugio seguro, el abrigo en la noche fría, el abrazo cuando estamos tristes.
Cuando ya no tenés a nadie más en quién confiar, todavía podés confiar en Dios. Él es mayor que todos los problemas, es más fuerte que la desesperanza, es más grande que tu dolor. Dios tiene el control. Aunque te sea muy difícil de creerlo, aún en tu peor situación, Dios sigue teniendo el control.
Dios es a quien podemos recurrir porque nunca falla, nunca se cansa, nunca se acaban las respuestas. Frente a cualquier problema que tengas, frente al dolor más grande, frente a la peor injusticia, frente a la más crítica situación, solo Dios puede darte esperanza, las ganas de seguir adelante, un objetivo.
Solo tenemos que buscarlo, Él está muy cerca. La esperanza también.
REFLEXIÓN – Frente al desolador presente, solo Dios es futuro.

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