25 de Agosto – Misericordia


Pero Dios, misericordioso, perdonaba la maldad y no los destruía, apartó muchas veces su ira y no despertó todo su enojo.” Salmos 78:38 (NVI)
Misericordia
Misericordia es amar la miseria, lo que no merece ser amado. Es cuando alguien merece un castigo por la culpa de una conducta impropia o contraria a las normas, y no se le aplica. En ese caso, se ejercita la misericordia.
David está recordando en este salmo toda la historia de Israel, y es una muestra acabada del enorme amor de Dios. Nunca hubo un pueblo tan ciclotímico como Israel. Adoraban a Dios y ofrendaban hasta lo que no tenían para el tabernáculo, y al día siguiente estaban adorando a una vaca de oro, o murmurando porque no había carne en el desierto.
Un día glorificaban a Dios porque habían visto su gloria en la nube, y al día siguiente, deseaban volver a Egipto para comer cebollas, porque en el desierto solo había maná.
Una y otra vez, el pueblo desobedeció órdenes directas y estrictas de Dios. Y en cada oportunidad, la misericordia de Dios quedó demostrada.
Dice que Dios apartó muchas veces su ira. Es la misma idea que cuando alguien corre una copa de una mesa. La saca para ponerla en otro lugar. En lugar de derramar la copa con su justa ira sobre el pueblo desobediente y cabeza dura, Dios la aparta y perdona.
No lo hace porque los israelitas lo merecían, sino simplemente por su misericordia. La otra expresión también es hermosa. Dice que no despertó todo su enojo. Cuando uno está medio dormido, no puede actuar al 100 % de sus capacidades. Eso es lo que hizo Dios con su enojo. En lugar de desplegarlo con todo su potencial, lo dejó medio dormido, para que el efecto no fuera tan duro.
Dios no se cansa de perdonar, siempre tiene más amor para desplegar. Por eso es que deberíamos, en lugar de aprovecharnos de su bondad y misericordia, agradecerle y vivir mejor.
Si nos ponemos a pensar en todo lo que Dios nos perdonó y en los privilegios que nos dio, y en lo muchísimo que nos ama, nos daríamos cuenta que actuamos muy egoístamente cuando, sin importarnos lo que Dios desea, hacemos nuestra voluntad y quebramos la Ley de Dios.
Dios es todo amor y misericordia, ¡qué esta idea te motive para vivir como un verdadero cristiano!
REFLEXIÓN – La misericordia de Dios no se agota.

Related Articles

Responses

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *