25 de julio – Volver

“Jesús les dijo: Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos.” Mateo 18:3 (NVI)

Instinto de madre. Parece que es algo innato en cada mujer. Cuando Connie cumplió dos años, con su mamá le regalamos una muñeca grande. Hasta entonces sólo había tenido muñecas chiquititas, pero ya había mostrado interés por alguna de mayor tamaño. Obviamente, rompió el papel del paquete en 2 segundos y quedó fascinada con el regalo.

Bebeeé. Gritaba excitada con su muñeca en brazos. Rápidamente la puso en su carrito de paseo y la hamacó sin cansarse. Vació cajones de ropa y desarregló el ropero buscando abrigo y medias para su “bebé”. A la hora de comer, antes de sentarse a la mesa, volvió a decir: Bebeeé, Y salió corriendo a buscar a su muñeca, a quien le dio de comer mientras ella también comía. Todo igual que su mamá.

¿Dónde aprendió Connie a actuar así? Mucho por mirar a su mamá. Pero otro tanto, es instinto de madre. La manera en que acuna a su bebé y lo cuida son actitudes de madre. Vinieron en su ADN, y por eso ama sin condiciones. Mientras miraba jugar a mi hija pensaba sobre la otra cara de la moneda. Tantos chicos abandonados, tantos bebés regalados o vendidos, tanto maltrato infantil, tanto dolor.

Y caí en la cuenta de que somos los adultos los que cometemos esos actos. Los niños, por su inocencia, no tienen esa maldad. Los niños no maltratan, ni olvidan, ni lastiman. Aman con inocencia, como Dios. Por eso es que Jesucristo dijo que de los niños es el Reino de los Cielos. Que hay que ser como un niño para ingresar, para tener esa inocencia y esa ingenuidad absolutas.

Lamentablemente, con tienen aún pocos años asesinamos esa ingenuidad. Y, cada vez más temprano, los chicos pierden esa magia de ser niños. Actualmente, los pequeños se drogan, roban y asesinan, porque nosotros, los mayores, no supimos cómo educarlos y cuidarlos.

Dios nos llama a recapacitar para analizar nuestra conducta y evaluar cuán lejos estamos de la actitud que Él nos pide para ser parte de Su Reino. ¿Cuán niño sos? ¿Tenés todavía algo de inocencia y frescura? ¿Creés todavía en imposibles y en situaciones ilógicas? ¿Confiás a pesar de? Dios te invita hoy a volver a ser un niño. Solo así podrás vivir bien en el Reino de Dios.

REFLEXIÓN – Volvé a la inocencia.

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