25 de Noviembre – Amoroso


Él es mi Dios amoroso, mi amparo, mi más alto escondite, mi libertador, mi escudo, en quien me refugio. Él es quien pone los pueblos a mis pies.” Salmos 144:2 (NVI)
 Amoroso
Los antiguos tenían una visión terrible de Dios. Los griegos pensaban que sus dioses eran cínicos y perversos, que odiaban a la humanidad y les eran indiferentes. Se creían un juguete de los caprichos divinos. Los judíos desde la época de Moisés tenían una imagen de Dios que generaba miedo.
Desde aquel día que Dios se manifestó con poder y gloria en el monte, y el pueblo prefirió quedarse en el llano y que Moisés suba solo a buscar las tablas de la Ley, se había extendido esta sensación de poder y temor. Nadie puede ver a Dios y vivir. Es mejor estar lejos de su presencia, evitar que se enoje.
Imágenes y pensamientos de Dios que se repiten hoy en nuestra sociedad de las comunicaciones. Algunos piensan que Dios está ajeno a las necesidades de los mortales, que está demasiado lejos u ocupado para atender los miserables anhelos de los que vivimos como mucho 100 años. Otros piensan en Dios como un policía malo que siempre está buscando el error del hombre para castigarlo y señalarle sus defectos. Personas que viven con la culpa de sus errores y quieren poder superar sus traumas.
Ni los griegos ni los judíos de antaño ni las ideas post modernas sobre Dios se sustentan sobre una base real y sólida. Al contrario, son la consecuencia de la falta de lectura de la Biblia y de la ausencia de influencia del Espíritu Santo.
El salmista describe con claridad cómo es Dios, mi Dios. Dios es amoroso. Es tu amparo, tu alto refugio, tu libertador y tu escudo. Con semejante definición, ¿alguien podría suponer que Dios está ausente de sus necesidades o demasiado ocupado para respondernos?
Tenemos un concepto de Dios limitado a nuestras sensaciones por lo que es erróneo. Nuestro concepto de Dios debe surgir de la racionalidad del conocimiento de la Biblia, no de nuestro sentimiento. Objetivamente, Dios no es más bueno o más malo según cómo me vaya. No es cierto que Dios sea bueno porque tengo trabajo y sea malo porque lo perdí. Dios es siempre igual, aunque cambien nuestras circunstancias. ¿Cómo es Dios para vos? Él desea que lo veas como el salmista.
REFLEXIÓN – ¿Cómo es Dios para vos?

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