26 de Abril – Secretos


¿No lo descubriría Dios? Pues Él conoce los secretos del corazón.” Salmos 44:21 (NVI)
Secretos
El salmista fue un hombre muy sabio. Sabía que era posible esconder algunas cosas sin que nadie se diera cuenta. Cada uno es especialista en esconder lo que no quiere mostrar.
Lo mismo pensamos nosotros hoy. Queremos esconder alguna bronca con alguien, algún error pasado, algún problema familiar, alguna tristeza, alguna soledad, alguna angustia, algún deseo oculto, alguna infidelidad.
El hombre (y la mujer) por lo general tiende a ocultar sus cosas íntimas justamente porque son íntimas, y en esta sociedad cada vez más individualista, es más difícil abrir el corazón.
Incluso algunos tienen la fantasía de querer que los demás sepan qué les sucede sin tener que contarlo. Hay quienes esperan que los que los rodean descubran cuáles son sus sentimientos más profundos, sin ellos decir nada. Y habría que adivinar lo que le pasa por cómo se ve su cara.
Pero hay cosas guardadas en lo profundo del corazón que nadie conoce. Puede ser que sean cosas que duelen y entristecen; porque si fueran lindas y alegres, seguro que las contaríamos. O cosas que nos dan vergüenza, hechos pasados que preferimos olvidar pero que no podemos.
No importa cuál sea tu secreto, Dios lo conoce. Y no te condena ni te juzga. Dios te ama. A pesar de tu más oscuro secreto, Dios te ama. Por eso es el mejor confesor, porque sabe de antemano todo tu problema y a pesar de ello, te sigue amando.
No significa que va a pasar por alto tu pecado;, sino que si lo confesás, Dios te perdona. Pero el amor de Dios no está condicionado a tu comportamiento, a tus faltas o a tus aciertos. El amor de Dios es incondicional. Dios no perdona como perdonamos nosotros. Dios perdona totalmente. Deja limpia tu conciencia y nunca más trae a su memoria las faltas cometidas. Es un perdón absoluto.
Nada hay que se le escape a la mirada de Dios, por más que intentes ocultarlo Dios siempre se entera, porque Dios está en todas partes. Pero no hay nada que sea más grande que el amor de Dios. No importa cuán terrible o preocupante sea tu secreto, Dios te ama. Y lo va a hacer siempre. Dios no condiciona su amor por vos según tu comportamiento. Dios siempre te ama de la misma manera.
REFLEXIÓN – Con Dios, tu secreto no te condena.

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