27 de Febrero -Levadura

 


“Hacen mal en jactarse. ¿No se dan cuenta que un poco de levadura hace fermentar toda la masa?” 1 Corintios 5:6

Levadura
Un pan sin levadura es un pan sin gusto y hasta desagradable. Sin embargo, para el judío de principios de siglo, la levadura tenia otro significado muy diferente al que le damos hoy. La levadura era signo de inmoralidad. En la fiesta de la pascua, ellos comían panes sin levadura. Eran panes chatos, nada esponjosos. Para los judíos, la levadura era un mal que inflaba lo malo del hombre.
Pablo usa esa misma idea cuando le escribe a los corintios y des deja esta advertencia. Ellos se jactaban de un caso de inmoralidad. Habian tenido en la iglesia un caso terrible de pecado, algo que ni siquiera entre los paganos de la ciudad se admitia. Y eso que Corintio era la capital de la prostitucion y el libertinaje sexual. Y estos cristianos, se inflaban comentando lo que habia pasado.
Su orgullo era tal que se vanagloriaban de lo que estaba mal. No tenian la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo. Estaban tan cegados por el orgullo que tenian, que su opinion y su pensamiento valian mas que las recomendaciones y mandamientos de Dios.
Un poquito de mal ejemplo pervierte todo y fermenta hasta hacer una masa enorme que admite y valora el pecado. Pablo tiene que advertirles de manera muy dura sobre este mal, pero ellos estaban ciegos. No querian escuchar nada que fuera en contra de lo que ellos pensaban o sentian. Ellos creian que estaban haciendo lo correcto, y lo mantenian.
Hoy estamos acostumbrados a manejarnos con lo que deseamos o sentimos y nos olvidamos de lo que Dios pide. Estamos tan inflados en nuestro orgullo que no dejamos que ninguna recomendacion penetre la muralla que hicimos. Somos inmunes a los consejos. Hacemos oidos sordos a todo lo que esta en contra de lo que deseamos. No queremos cambiar.
Cuidado con la levadura del orgullo, con la levadura del pecado, con imitar los malos ejemplos. Es muy facil dejarse seducir por los malos ejemplos, y el diablo es muy astuto al usar la levadura de tu orgullo para mantenerte en una posicion peligrosa que ofende a Dios.
Hoy es tiempo de cambiar, de bajar un poco los humos, de empezar a escuchar, de limpiarnos del orgullo que nos deja sordos a lo que Dios nos pide.
REFLEXIÓN – No te infles.

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