27 de Marzo – Leandro

“Pero yo, Señor, en ti confío, y digo: Tú eres mi Dios.” Salmo 31:14
Leandro
Hoy hace un año que murió Rosina, una amiga mía. Es la esposa de Leandro, el que diseñó el grupo Devocional PC en enero del 2001. Tienen una hija hermosa, que se llama Paloma, y Rosina estaba embarazada de 6 meses. Era un matrimonio precioso. Ambos eran fieles siervos de Dios, amigos íntegros, personas cariñosas, ese tipo de personas con las que te da gusto estar, por su amabilidad, por su cariño, por su sonrisa franca, por su palabra de aliento, por su abrazo sincero.
Estoy muy triste, y no puedo entender por que Dios permitió que sucediera algo así. Rosina tenía lupus, y el embarazo se lo despertó nuevamente. ¿No podía haber Dios detenido el lupus? ¿No podía haber hecho el milagro de cuidarle los riñones para evitar la diálisis? ¿No podía haber limpiado su sangre para salvarla a ella y al bebe? Claro que podía, pero no lo hizo. Así que lloré todo el fin de semana por la pérdida sufrida.
En el entierro, fui a buscar a Leandro y no pude decirle nada ¿qué le podría decir? Cualquier palabra sonaba hueca y sin sentido, así que nos abrazamos un buen rato en silencio. Finalmente, él me dijo: Dios sabe lo que hace.
¿Cómo puede un pibe de 30 años, con semejante pérdida, decir algo así? No es inconciencia, no es negación de la realidad, Leandro sabe muy bien lo que le espera de acá en adelante. Sin embargo, él todavía puede confiar en Dios, porque lo conoce.
Aprendí muchísimo de Leandro este fin de semana. De cómo se puede seguir
confiando en Dios cuando se está pasando el peor momento de la vida. A veces nos quejamos por alguna pérdida que tenemos y se nos cae el mundo por algún fracaso que padecemos. Nos enojamos con Dios porque no nos da lo que pedimos, o en la forma que pedimos. Cuestionamos su amor para con nosotros porque no satisface nuestros deseos satisfaciendo nuestros caprichos.
Confiar en Dios, es saber quien es, más allá de las tristezas que tengamos, de las pérdidas que suframos o de los problemas que tengamos. Dios sigue siendo Dios. Y si Él es tu Dios, tienes que seguir confiando en Él.
¿Qué perdiste esta semana? ¿Por qué estás triste?, que puedas decir como
Leandro:
REFLEXIÓN – Dios sabe lo que hace.

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