28 de Agosto – Refrescar


El día primero del mes undécimo del año cuarenta, Moisés les declaró a los israelitas todo lo que el Señor les había ordenado por medio de él.” Deuteronomio 1:3 (NVI)
Refrescar
A Connie le encanta jugar con sus juguetes, y acumula sin guardar sus cosas cerca de su cama. Ella tiene una habilidad asombrosa para encontrar el juguete que le gusta y ponerlo cerca de su cama. Logra en pocas horas, el descontrol reinante cerca de su cama sea absoluto. Y pretende que no se toquen sus juguetes.
La situación dura un par de días hasta que ya es tanto desorden que le ordenamos que limpie y acomode. Le cuesta bastante hacerlo, nos pide ayuda, y juntos acomodamos y guardamos sus juguetes. Al día siguiente vuelve a hacer lo mismo, saca, acumula, junta y deja sus juguetes cerca de su cama. Volvemos a pedirle que acomode, lo hace y volvemos a empezar. Según cómo estemos, nos reímos o nos enojamos. Parece algo cómico hasta que uno lo padece reiteradamente durante semanas. Moisés estaba así. Habían pasado cuarenta años desde aquel día glorioso en que habían abandonado la esclavitud de Egipto para convertirse en un pueblo libre y soberano. Pero no habían aprendido mucho.
El pueblo de Israel seguía siendo tan inmaduro, caprichoso y malaprendido como el primer día. Era de esperarse que ya estuvieran maduros, que pudieran obedecer los mandamientos de Dios sin que hubiera alguien marcándoles el paso todo el tiempo. Pero no, parecían niños. Por eso Moisés debe refrescarles la memoria.
Con cansancio y algo de molestia, el gran líder volvió a explicarles cada uno de los mandamientos que Dios les había dado. ¡Cuarenta años diciendo lo mismo, y ellos no habían aprendido! ¿Qué hubieras hecho vos en su lugar? Yo hubiera perdido la paciencia. La pierdo con facilidad por cosas mucho menores.
Moisés en cambio siguió invirtiendo en capacitar a aquellos que no querían aprender. Pasaron muchos años, y seguimos repitiendo el mismo error que los israelitas. Escuchamos pero no aprendemos. Nos repiten los mandamientos de Dios, pero no modificamos nuestros hábitos y costumbres. Tenemos todo el manual de Dios detallado en la Biblia, pero no la leemos. Dios sigue teniendo paciencia y nos abusamos de su generosidad. Hoy es un buen momento para empezar a escuchar y aprender. Hoy puede ser el primer día de tu cambio espiritual.
REFLEXIÓN – Dios te refresca, escuchalo.

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