28 de Septiembre – Luz

“Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo.” Filipenses 2:15
Luz
Tapa del diario deportivo Ole de Argentina, tiene en su nota este párrafo, para el agónico triunfo 4 a 2 de River sobre el Botafogo de Brasil:
“Esto fue una fiesta”, se alegró Radamel Falcao. “Nos dijimos que dependíamos de nosotros. Y dimos todo para lograr esta clasificación. Estoy feliz”, siguió, exultante y verborrágico el colombiano que anoche fue Maradona y Pelé, que alegró a argentinos y deprimió a brasileños. Frases y elogios que quedaron resumidos en el saludo que Passarella le dio apenas rozó la gloria.
Hombre apegado a la religión, devoto lector de la Biblia, Radamel compartió tanta felicidad con su compañero de Iglesia y dupla en la delantera: Andrés Ríos. En las horas previas a la revancha, había estado orando, pidiéndole al altísimo del fútbol una sonrisa propia y ondas de paz para su equipo. El pedido, está claro, se encarnó en su cuerpo. Dios jugó para River. Y Falcao, tres goles, hizo el milagro. Aleluya.
Hoy todo el mundo habla, de este atleta cristiano. ¿Cuántos atletas cristianos hay en el mundo? Menos del 10%. ¿Cuántos cristianos hay en tu oficina, en tu curso de la facultad, en tu colegio, en tu ambiente de trabajo? Seguramente, menos del 10%
Pablo sabía esto. Sabía que es muy difícil marcar esa diferencia. Anoche Falcao lo hizo, y dejó bien en claro que es cristiano. En un medio muy competitivo y difícil, este hombre jugó un partidazo, hizo tres goles y dijo que era hijo de Dios. Encendió la Luz de Jesús en la oscuridad del football. Y marcó la diferencia.
Hoy preferimos mantenernos en las penumbras de la indiferencia, pasar desapercibidos para evitar el compromiso de llamarnos cristianos, preferimos el silencio a la exposición. Y en lugar de hacer tres goles, estamos en el banco de suplentes.
Hoy Dios nos llama a ser una luz en medio de las tinieblas. El lugar donde te movés, necesita con desesperación que alguien sea distinto. No se puede evitar ver una luz en una habitación oscura. ¿Se nota donde vivís que sos cristiano? ¿Saben los que están al lado tuyo que sos un ciudadano del Cielo?
Hacé la gran Falcao, hoy podés marcar la diferencia.
REFLEXIÓN – Que se vea tu luz.

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