29 de Enero – Vista

«Porque por fe andamos, no por vista.» 2 Corintios 5:7
Vista
Los niños son listos y sinceros. Recibí esta historia que es digna de compartir. ¡Te vas a sorprender! Si un niño puede entender esto, ¿Por qué nosotros no? Deberíamos aprender de la sencillez y honestidad de los niños.
Un día, una niña de 6 años estaba en su salón de clases. La maestra iba a explicar la teoría de la evolución a los niños. Entonces le preguntó a un niño:
MAESTRA: Tommy, ¿ves ese árbol allá fuera?
TOMMY: Si.
MAESTRA: Tommy, ¿ves la grama afuera?
TOMMY: Si.
MAESTRA: Ve afuera, mira hacia arriba y dime si puedes ver el cielo.
TOMMY: Muy bien (Volvió al cabo de unos minutos). Si, vi el cielo.
MAESTRA: ¿Viste a Dios?
TOMMY: No.
MAESTRA: Ese es mi punto. No podemos ver a Dios porque no está ahí. Él no existe.
Una pequeña niña pidió permiso para hacerle unas preguntas al niño. La maestra acepto y la niñita preguntó:
NIÑITA: Tommy, ¿ves ese árbol allá fuera?
TOMMY: Si.
NIÑITA: Tommy, ¿ves la grama afuera?
TOMMY: Siiiiiiiiiiiiii… (Cansado de todas esas preguntas)
NIÑITA: ¿Ves el cielo?
TOMMY: Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii………..
NIÑITA: Tommy, ¿ves a la maestra?
TOMMY: Si…
NIÑITA: ¿Ves su cerebro?
TOMMY: No.
NIÑITA: Entonces, según lo que hemos aprendido hoy con la maestra, ¡ella no tiene cerebro!
A Dios no lo podemos ver, y su Reino es celestial. Es como el viento. No podemos verlo, pero sabemos de donde sopla porque vemos como se mueven las ramas. Dios es igual. No podemos verlo ni tocarlo, pero confiamos en Él por la fe. No hace falta tocarlo para saber que Él siempre está. Su Presencia se nota, aunque nuestros ojos no puedan verlo.
Cada día podemos disfrutar de su amor y de sus regalos. Su Presencia nos da paz, seguridad, aliento y confianza. Él es un Padre que nos ama, a pesar de lo que somos, y de nuestra incredulidad y desconfianza por no poder confiar en lo que no vemos.
El cristiano se maneja por fe. Porque sin fe es imposible agradar a Dios. ¡Que hoy puedas agradarle, estando cerca de su magnífica presencia! Podés confiar tranquilo en Dios. Él siempre está. No hace falta verlo para saberlo. La fe te quita la venda y podés ver.
REFLEXIÓN – Tu fe ve lo que no se ve.

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