29 de junio – Cuidado

“El Señor te cuidará en el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre.” Salmo 121:8 (NVI)
El domingo 28 de junio de 2009 escuchamos una noticia que nos sorprendió mucho. Mientras en Argentina estábamos en pleno acto eleccionario de autoridades parlamentarias, poniendo en práctica el ejercicio de la democracia, un golpe militar derrocaba al gobierno de Honduras.
No podemos opinar sobre la gestión de gobierno del presidente derrocado, ni sobre las razones que dieron origen al golpe. pero esa situación me llevó de nuevo con el recuerdo a la década del 70, cuando estos hechos eran más habituales y generaban en ciertos grupos sociales inseguridad y problemas.
A partir del golpe, durante el 2009 por lo que se veía en los diarios o en la tele Honduras vivía días de violencia, de incertidumbre y de temor. Las imágenes que aparecían en Internet eran angustiantes. Si se comenta esto todavía, es porque la noticia se difundió en todo el mundo, pero el problema de la violencia es permanente en todas las sociedades. No tenemos mucha idea sobre los conflictos tribales de África, ni de la lucha constante entre católicos y protestantes que hay en Irlanda, ni de la violencia narco en Colombia. Pero sí conocemos lo que sucede en nuestro barrio, los robos que se hicieron en la cuadra, la inseguridad que amedrenta.
No es un problema nuevo. El pecado ha generado una sociedad violenta. La maldad no está en la sociedad, sino dentro de las personas. Por eso es tan complicado eliminarla. Y se traduce en hechos avasallantes y cotidianos que nos agreden y nos asustan. Pareciera no tener freno ni control. No hay solución que pueda remediar tanto mal. Sin embargo, en medio de este caos, Dios promete cuidarte.
El poderoso Dios de la Eternidad ha prometido que te protegerá y que guardará tu casa y tu camino. La presencia de Dios jamás va a dejarte abandonado. Él te cuida personalmente. ¿Eso significa que nada malo me va a pasar? Definitivamente no. Los cristianos también padecemos la inseguridad, los robos, las agresiones y la violencia. Preguntale si no a los de Honduras, África, Irlanda, Colombia o mirá tu propia vida.
Pero a pesar de algún hecho puntual de violencia, Dios nos cuida y nos defiende. Él pone su mano de cuidado y de amor, de paz y de armonía sobre nosotros, sus hijos, para protegernos. Y si nos toca pasar por alguna situación conflictiva, nos llena de Su paz en medio del problema.
Podés confiar en Dios. Él te cuida en tu casa y en tu camino.
RE1FLEXIÓN – Dios tiene cuidado de vos.

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