29 de Octubre – Paracaídas

«Que vuestra conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada persona.» Colosenses 4:6
Paracaídas
Charles Plumb era piloto de un bombardeo en la guerra de Vietnam. Después de muchas misiones exitosas, su avión fue derribado por un misil. Plumb se lanzó en paracaídas, fue capturado y pasó seis años prisionero en Vietnam. Al regresar a Estados Unidos, daba conferencias relatando su odisea y lo que aprendió en aquella prisión.
Un día estaba en un restaurante, entró un hombre y lo saludó: Hola, usted es Charles Plumb, el piloto del bombardero que fue derribado en Vietnam. ¿Cómo sabe usted eso? Preguntó Plumb. Porque yo empacaba su paracaídas, parece que funcionó bien, ¿no?
Claro que funcionó bien, si no yo no estaría acá, contestó Plumb con un nudo en la garganta y muy emocionado. Cuando el hombre se fue, Plumb no podía dejar de pensar en ese ignoto marinero que pasó largas horas de su vida en las entrañas de un barco, desenredando los hilos de seda de cada paracaídas y doblando perfectamente cada gajo, para salvar la vida de alguien a quien no conocía. ¿Cuántas veces vi a ese marinero en el portaviones y nunca le dije buen día? Él era un simple marinero y yo un arrogante piloto.
Después de esa noche, Plumb cambió la manera de comenzar sus charlas. Ahora las comienza preguntando, ¿quién empacó hoy paracaídas? A veces, por los desafíos y apuros de la vida, perdemos de vista lo que es realmente importante, y las personas que a veces, nos salvan la vida sin que se lo pidamos.
Dejamos de saludar a alguien, de dar las gracias, de abrazar al ser querido, de felicitar al que hizo algo bueno, de decir algo amable solo por que sí. Estos gestos que perdimos o ignoramos se representan en ese marinero que dobló bien el paracaídas. Hoy podés hacer algo realmente importante y grande.
A pesar del apuro que tengas, de lo complicado de tu agenda, de las corridas por el estudio y el trabajo, aunque nadie te abrase o te felicite, hoy Dios te invita a que puedas preparar bien tus acciones, para beneficiar a otros.
Que dejes de ser egoísta, pensando solamente en vos, y puedas ver que un gesto simple, puede salvar la tristeza o el dolor de otro.
REFLEXION – Empacá bien tu paracaídas, hoy.

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