30 de Junio – Sacrificio

¿De que me sirven sus muchos sacrificios? Dice el Señor. Harto estoy de holocaustos de carneros y de la grasa de animales engordados, la sangre de los toros, corderos y cabras no me complace. Isaías 1:11
Sacrificio
El pueblo judío tenía desde la época de Moisés, una larga lista de rituales que debían cumplir para tener el favor de Dios. Era necesario cumplir con las normas que Él había establecido.
El hombre siempre complica las cosas. Para cumplir con los 10 mandamientos que Dios le dejó a Moisés, hay miles de leyes en cada país. Todo el sistema jurídico de cualquier país de la tierra, tiene como base los 10 mandamientos.
Pero era muy difícil cumplir con todas las normas impuestas por Dios. Y cada vez que algún judío pecaba y ofendía a Dios, debía ofrecer en sacrificio un cordero, un toro, una cabra, o una paloma para que por el derramamiento de sangre, Dios perdone el pecado. Era un proceso continuo, porque ellos, como nosotros, pecaban a diario y caro.
Y le toca enfrentar a Isaías una situación, que hoy es tan común como en aquella época. Los hombres creemos que podemos engañar a Dios. Aquellos judíos creían que con solo ofrecer el sacrificio que la ley exigía, se ganaban el favor de Dios. No importaba que hicieran antes o después de ese sacrificio. Para ellos era suficiente con cumplir lo que la ley. El resto de la vida, de la conducta, de los hábitos, no importaba.
Pero se equivocaron. Tanto, que Dios debe decirles por Isaías, que estaba harto. Hartar a alguien implica sacarle la paciencia, cansarlo tanto que ya no aguanta más. Su gran mal era que a pesar de cumplir con las normas de la Ley, su corazón estaba lejos de Dios. Lo hacían por obligación, pero no deseaban agradar a Dios con sus actos. Era solo un trámite para cumplir.
Hoy también actuamos igual. Queremos satisfacer las demandas de Dios para nuestra vida, cumpliendo con alguna cosa, pero nos guardamos el derecho de hacer lo que queremos el resto del tiempo. Pensamos que por ir a la iglesia el domingo, alcanza para estar bien con Dios, y durante toda la semana ni nos acordamos de sus mandamientos, y vivimos como queremos, dándole la espalda.
Esa fue la conducta que tuvieron los judíos cuando Dios se canso. Seria bárbaro que aprendamos de sus errores, para no repetirlos.
REFLEXIÓN – No cumplas un trámite.

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